Saturday, March 31, 2007

La Traviata en Vigo


La temporada 2007 en Vigo, promovida por la Asociación de Amigos de la Ópera de la ciudad, quedó inaugurada con esta representación de La Traviata, precedida de una mesa redonda en la que participaron el director musical, el director artístico, las tres voces principales y el productor, y que tuvieron lugar, respectivamente, los días 30 y 29 de marzo de 2007 en el Centro Cultural Caixanova. En la mesa redonda quedaron satisfactoriamente explicadas las razones de una puesta en escena, las peculiaridades compositivas de la obra y las características vocales y psicológicas de cada uno de los personajes, así como sus dificultades vocales, especialmente las de la protagonista, Violeta Valéry. Cuando al día siguiente tuvimos ocasión de ver y oír lo que se nos había anunciado, la impresión fue un tanto confusa. La puesta en escena, menos rompedora y provocativa que menesterosa y precaria, más ocurrente que imaginativa, provocó, en el primer acto, el rechazo (más bien pudibundo), de muchas damas del público. Creo que no había razón para el reproche. Creo también que el intento es manifiestamente mejorable. No tengo ningún reparo en que se muestre, en toda su crudeza y desnudez, la condición de prostituta de la protagonista, siempre que no se olvide que la Valéry es una cortesana, es decir, una meretriz de lujo, que se desenvuelve entre aristócratas y multimillonarios. Y la escenografía de Filiberto Montesinos, con dirección de escena de Federico Figueroa, aún con su aire de misterio de "sociedad secreta" (en la línea de Eyes wide shut de Kubrik, según ilustró el productor en la mesa redonda), evoca mejor un puticlub de frontera que un salón orgiástico de fornicio plutocrático. La extrema sobriedad del jardín de la casa de campo de Violeta, la elementalidad "lampadaria" del salón de Flora Bervoix y la sustitución del dormitorio de Violeta por una sala de hospital van en mejor línea, aunque me temo que hacen de la necesidad virtud, como también la hacen el vestuario de rebajas que lucen la práctica totalidad de los personajes, desde el combinado de la protagonista (que se puede observar en la fotografía) al inefable conjunto de chaqueta, pantalón y zapatos de Germont padre, más propio de un tratante de cabras que de un hacendado provenzal. No es mala idea, sin embargo, la inclusión de bailaoras y bailaores en la fiesta de disfraces: la misma música "seudogitanohispana" que Verdi le puso a la escena la propicia.
En lo propiamente musical, vamos a dejar en un piadoso olvido la totalidad del primer acto, en que no se salvó ni dios. Con la llegada de Giorgio Germont, las cosas empezaron a mejorar progresivamente hasta alcanzar un nivel de calidad y emoción algo más que aceptables en el tercer acto, con un Addio del passato templado y firme, un Parigi, o cara condenado por la absoluta falta de delicadeza de Marcello Bedoni pero redimido por la intercesión de Svetla Krasteva, y un Gran Dio! Morir sì giovine a la altura de las exigencias. El triunfador de la noche fue, sin duda, el barítono Luis Cansino (vigués, según manifestación propia, aunque nacido en Madrid según el programa de mano), que hizo un Giorgio Germont seguro y recio, pero también sutil, con un color de voz preciso y hermoso. El rol protagonista, desenvuelto por una Svetlana Krasteva fría y descolocada hasta la mitad de la función, se resintió notablemente durante todo el primer acto (en el que hasta el tópico brindis quedó deslucido y soso), con unas agilidades forzadas e inseguras y unos arranques desentonados que hicieron del Sempre libera un incesante manantial de zozobras. Como ya quedó dicho, la soprano búlgara se redimió (y redimió a otros) a partir de la mitad del segundo acto. No tuvo suerte el frágil personaje de Alfredo con su ejecutor Marcelo Bedoni, física y vocalmente más próximo a un rufián de taberna que a un enamorado romántico y doliente. Las secundarias Annina (Pilar Moro) y Flora Bervoix (Milagros Martín), una de trapillo y otra de gala, se mostraron como las dos intérpretes mejor vestidas del elenco y, en lo canoro, estuvieron a la altura exigible de sus breves intervenciones.
Capítulo aparte, y en negativo, merece la Orquesta Sinfónica de Gijón. Dirigida por el joven Óliver Díaz, está aún demasiado verde para acometer empresas de la envergadura de La Traviata. Es bueno y saludable que proliferen orquestas y formaciones musicales, y en cuantos más lugares mejor. Pero, por el momento, el conjunto gijonés está aún muy lejos de poder siquiera competir con su coterránea Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. Hay, pues, que congratularse de su existencia y que desearle un futuro brillante. Pero hay también que reflexionar sobre la conveniencia de que las expresiones artísticas sobrepasen los afanes meramente localistas.

Tuesday, March 27, 2007

El Holandés errante, visto por Darío Comesaña


Darío Comesaña es, entre otras muy notables cosas, miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Amigos de la Ópera de Vigo. No hace mucho que lo conozco, pero estoy en condiciones de afirmar que es hombre de aguda inteligencia, de profundos saberes y amplias erudiciones, amante sincero de la música, wagneriano devoto y persona excelente y excelentemente bien educada. Con todas estas virtudes, y con una habilidad envidiable en el manejo de las nuevas tecnologías auditivas y visuales, nos regaló ayer una charla que, en el marco del ciclo La Ópera y el Mar: el barco de las pasiones, pronunció en el salón de actos del Centro Cultural Caixanova en Vigo. Rigor, precisión, sensibilidad, orden, método, amenidad y conocimientos extensos y magníficamente relacionados fueron las prendas principales de esta conferecia digna de memoria. Cantadas las virtudes de expositor y discurso, cúmpleme ahora manifestar una humilde discrepancia con la visión de Darío de esta ópera inspirada en un breve relato de Heine, que el propio Wagner caracterizó como síntesis de dos mitos: el viaje de Ulises a Ítaca y la leyenda del judío errante.
Observa Darío en Senta, la protagonista femenina de la ópera, una infinita piedad ascética (pietista, se diría) que la mueve invenciblemente a la redención del sufrimiento inextinguible a que está condenado el desdichado holandés por su temeraria blasfemia pretérita. Veo yo, con su permiso, una profundísima "com-pasión" amorosa (humana, demasiado humana) que la lleva hasta el último sacrificio en su finalmente desesperado ímpetu redentor. Coincidimos ambos en los afanes salvíficos de Senta, pero Darío la santifica y yo la planto en la tierra. Por eso mismo, me gusta de la puesta en escena de Harry Kupfer (la que se nos mostró en la conferencia) que Senta no se arroje al mar sino que se precipite en el duro suelo, desde el que la posibilidad de emerger en vuelo ascendente hacia los cielos es absolutamente nula. Pienso también que esta solución, sólo en apariencia "fuera de libreto", se compadece mejor con las cosmovisiones de Wagner y de Heine, tan distintas e incluso contrarias, pero convergentes en su negación de cualquier forma de transcendencia. Admito, por supuesto, la refutabilidad absoluta de mi opinión, pero debo aclarar que creo sinceramente que no se sustenta en mi condición de ateo practicante, sino en principios de orden estético. Mi ateísmo es, desde luego, radical, hasta el punto de defender la certeza de que la religiosidad y el instinto de rapiña son, por ese mismo orden, las dos causas principales de la imposibilidad de la utopía de un gobierno justo en el mundo. Es radical, pero no intransigente: está dispuesto incluso a admitir que Voltaire haya pedido confesión en su lecho de muerte o que Heine, atacado de insufrible esclerosis múltiple, invocase al "eterno" en su dolor constitutivo, aunque me parezca mucho más plausible que el primero se siguiese riendo de Agustín Calmet, el abad de Senon, y el segundo maldijera hasta la mismísima "creación". Esta "tolerancia" obedece a convicciones sinceras, pero también a una consideración un tanto pragmática y bastante poco heroica: provocar a los creyentes es un negocio muy poco rentable y extremadamente peligroso (basten como muestras las fetwas islámicas, los manifiestos de la Conferencia Episcopal o los exabruptos de su órgano de radiodifusión).
Es una lástima que estos comentarios y observaciones, que no tienen vocación de impertinentes, se hagan por escrito y en diferido. Sugiero a los Amigos de la Ópera que den turno de palabra (breve) a los asistentes a las charlas que organizan. Si así lo hacen, prometo solemnemente, por Mozart y por mi honor, no abrir la boca, para bien ni para mal, en ninguno de esos turnos: Vade retro.

Monday, March 05, 2007

Anna Netrebko & Rolando Villazón: Duets


Anna Netrebko & Rolando Villazón: Duets
Las astucias son siempre las mismas, pero el sello amarillo hace cada vez mejor sus trampas publicitarias. El "videoclip" de La Bohème ("O, soave fanciulla") es puro caramelo recalentado, pero funciona. ¡Vaya si funciona! Se ve con claridad que me estoy aproximando acelerada y peligrosamente a la condición de viejo libidinoso. Debería tener más en cuenta el conocido lamento que Shakespeare pone en boca del ridículo Falstaff, que Orson Welles recoge en Campanadas a medianoche, y que se refiere al deseo, a la potencia y a la mísera condición humana.

Saturday, March 03, 2007

Victoria de los Ángeles

La discográfica catalana Columna Música ha concebido la idea excelente de publicar grabaciones más o menos inéditas de la gran soprano barcelonesa y comienza la andadura con este disco, que recoge los recitales de Tokyo de los años 1988 y 199o y contiene seis lieder de Schumann, otros cuatro de Schubert, las Cinq Mélodies populaires grecques, de Ravel, tres chansons de Hahn, las Cinc Cançons tradicionals catalanes, de Manuel Garcia - Morante (que es quien la acompaña al piano), El paño murciano, de Nin, y dos propinas: El majo tímido, de Granados; y El Vito, de Nin. Recomiendo con entusiasmo la audición detenida de estas veintiseis joyas no sólo como merecidísimo homenaje a la más cristalina de las voces líricas del siglo pasado, sino como ejercicio de goce sobresaliente.

Wednesday, February 28, 2007

Emilio I el Ludópata


¡Meigas fora! El título de mi entrada de hoy en absoluto quiere sugerir que el actual presidente del órgano de gobierno de Galicia dilapide los cuartos de los contribuyentes en el bingo, en la ruleta de La Toja o en garitos clandestinos de póquer. Aclarémonos, pues. En la web institucional de la Junta gallega se puede leer hoy este titular: "Pérez Touriño proclama "la apuesta nítida y sin ambigüedades" en la defensa del litoral acordada en la cumbre galaico - asturiana de Oviedo." Felicito al litoral y me congratulo de que su noble defensa haya sido acordada en mi Asturias natal. Entre parientes consanguíneos, aunque sea en cuarto grado colateral, las cosas se arreglan mejor. No es esa la cuestión por la que me pongo picajoso. Lo que me provoca leve prurito es la monocorde insistencia del señor presidente en utilizar el verbo apostar cada vez que enhebra una frase de más de tres palabras. Si nos atenemos a sus manifestaciones orales y escritas, Don Emilio, en persona, y el gobierno que preside, como colectividad, se pasan los días y las noches apostando: apuestan por la extensión de las nuevas tecnologías en el ámbito rural, por la conexión de alta velocidad con Portugal, por la planificación urbanística respetuosa, por la galleguización de la enseñanza pública, por la participación de los usuarios en la gestión de la sanidad, por la mejora de los piensos para la cabaña vacuna, por la promoción de la moda autóctona y por todo cuanto esté en oferta política. Y ahí esta el problema: Touriño y sus consejeros se esfuerzan en darnos la impresión de que carecen de intenciones, de proyectos, de empeños, de voluntades, de afanes o de propósitos; de que, simplemente, apuestan. Alguien dijo que el primero en comparar la mujer con una rosa fue un genio y el segundo y los siguientes unos mentecatos. Es precisamente eso lo que me irrita. En tiempos de la manida transición, a alguien (no sé a quien) se le ocurrió un buen día decir algo así como "los socialistas (o los ucedeos, o los populares, o los comunistas, o los convergentes o los vascos, etc.) apostamos por...". Y ahí se armó la tremolina. Al día siguiente, a la semana siguiente, al mes siguiente y en los lustros y decenios sucesivos se prodigaron las apuestas políticas con tal intensidad que la inicial metáfora ocurrente se convirtió en un latiguillo insufrible. Pérez Touriño es un usuario demasiado avanzado del topicazo molesto y lo repite cada vez que abre la boca. ¿Se trata de una pobreza léxica lamentable o es acaso la expresión exacta y precisa de que, en política, resulta preferible apostar, esto es arriesgar al azar el logro o la frustración de unos objetivos, a programar, estudiar, trabajar y vencer obstáculos en su prosecución?

Thursday, February 08, 2007

España es una patente mía

Vean, observen y lean la viñeta que hoy, 8 de febrero de 2007, publica El Roto en ELPAÍS. Para la buena salud del derecho de sucesiones, es grato comprobar que los herederos legítimos del tipo del bigote, gorro cuartelero y mosca en la punta derecha del cuello de la guerrera conservan intactas las expresadas ideas del causante. Herederos con o sin bigote, barbados o rasurados, con guerrera, con toga, con sotana, o con traje de Armani, pero todos ellos con mosca en algún lugar estratégico de su indumentaria, hacen gala en cualquier lugar, incluída la calle (que es suya) de la lograda reivindicación de su mentor y padre espiritual. Resulta, sin embargo, algo más preocupante que sedicentes izquierdosos y agraviados cofrades de las merindades identitarias, periféricas y perimetrales piensen exactamente lo mismo.

Wednesday, February 07, 2007

Elina Garanca


Elina Garanca
Reincido con más publicidad gratuita de mis favoritas jóvenes.

Thursday, February 01, 2007

Ana Maria Martinez - Home


Ana Maria Martinez - Home

La conocía tan sólo a través de las grabaciones de las óperas de Albéniz Merlín y Harry Clifford. Acabo de verla como Fiordiligi en un DVD grabado en directo en el último festival de Salzburgo. Convincente.

Thursday, January 18, 2007

Bueno, Zapatero y Alicia




Vaya por delante que estimo a Gustavo Bueno como uno de los filósofos más sólidos y originales de los tres o cuatro últimos decenios y que el libro que quiero muy someramente comentar nada añade ni resta a esta consideración sumaria.
Dicho esto, y renunciando de antemano a la más mínima pretensión analítica, cúmpleme aventurar que Bueno, en Zapatero y el pensamiento Alicia, como los jugadores sin fortuna en el juego de las siete y media, o es excesivo, o es deficitario; o se pasa o se queda corto. Un ilustre buenólatra, José Ignacio Gracia Noriega, periodista y, entre otras cosas, miembro del consejo de redacción de El Basilisco, la revista filosófica que dirige el autor de Ensayos materialistas, comentaba hace poco en un artículo encomiástico la desproporción entre las estaturas intelectuales de Bueno y de Zapatero, de la que se podría inferir que la actividad del primero para demoler la inanidad del segundo era algo así como matar moscas a cañonazos. Mucho de esto, en efecto, habría si el propósito del libro fuese simplemente poner en solfa ciertas formas de "razón" y comportamiento preñadas de sedicente buena fe y "angelical" candidez, propias de curas sin sotana ni orden sacramental, de monjas laicas, de asistentes sociales con pretensiones a poltrona, de prebostes frailunos, de progresistas a la violeta, de majetes "oenegarios" y demás ejemplares de la fauna scout, presentando al actual presidente del gobierno como menguado paradigma de todos ellos. Para ridiculizar los dichos productos mentales y plasmarlos en el rostro, ciertamente un poco pánfilo y algo pazguato, de Don José Luis Rodríguez Zapatero, no es de ninguna manera necesario tan formalizado y exhibicionista aparato académico. Pero ocurre que la diatriba de Bueno tiene un alcance bastante más ambicioso. Porque, como el propio filósofo expresamente manifiesta, lo que él caracteriza como "pensamiento Alicia" no impregna solamente las formulaciones de Zapatero o de Kofi Anan, o la tradición krausista que inspiró a la Institución Libre de Enseñanza, sino que se remonta al mismísimo Kant y sustenta la declaración de derechos del hombre y del ciudadano o la históricamente menos pugnaz declaración de derechos humanos de 1945. Y a este humilde servidor de ustedes le parece que una refutación de tan enorme fuste necesita bastante más que una ristra de despedazamientos sucesivos de pensamientos y enunciados, trenzada con con el incisivo e implacable rigor de la lógica de proposiciones y aderezada con chascarrillos muy poco ingeniosos las más de las veces, preñados de distorsiones siempre, y nunca exentos de mala baba.
Me parece algo sorprendente - sólo algo- no haber encontrado prácticamente ninguna reseña de Zapatero y el pensamiento Alicia que no sea un panegírico de su autor. Los excesos laudatorios superabundan en páginas de la red como El Catoblepas, revista virtual de pensamiento promovida por Bueno y su nutrido entorno, desde la que fácilmente se enlaza con otros faros esclarecidos como El Revolucionario, autoproclamado como "diario global de la izquierda revolucionaria" con el inefable lema de "hacia la séptima generación de la izquierda", o la Fundación para la defensa de la nación española, de prístinas virtudes patrióticas. De más esta decir que los diarios El Mundo o La Razón, y algún otro émulo de provincias como La Nueva España de Oviedo se deshacen en elogios del singular profesor y su obra. Le sobran a Don Gustavo soberbia, discípulos fieles, colegas complacientes, turiferarios oficiosos, tiralevitas aplicados, lameculos aquiescentes y huelepedos diligentísimos. Y, permítaseme decirlo de manera abrupta, le faltan ecuanimidad, decencia y personas de altura dispuestas a cantarle las cuarenta. Claro está que no es fácil y sí bastante peligroso darle la batalla en su propio terreno. Al profesor le resulta extremadamente fácil y divertido arrancar el motor de la apisonadora materialista, con tracción al rodillo y a las cuatro ruedas y árbol de levas con cierre categorial, para aplastar a quien ose ponérsele por delante con "argumentaciones". No es fácil y es peligroso, pero también es posible. Vaya esto como invitación a los filósofos del país a que se ejerciten en el arte de la refutacion eficaz. A los no filósofos y demás gentes del común, bástenos con ejercitar el derecho al exabrupto.
Con el mismo despliegue metodológico con que ahora tritura la tesis de la alianza de civilizaciones o la paremiología popular ("hablando se entiende la gente"), podría Gustavo Bueno haber bombardeado en su día el núcleo de pensamiento que lleva a afirmar la existencia de un "eje del mal" o pulverizado las razones para la invasión Irak, caracterizándolos tal vez de "pensamiento Frankenstein" o de "pensamiento Pinocho" (María Shelley y Carlo Collodi pueden dar casi tanto juego como Lewis Carrol) y plasmándolos, sólo por mímesis, en el rostro avinagrado e híspido del anterior presidente del gobierno. Pero es obvio que en nuestra sociedad, dizque de libre mercado, cada quien está en su perfecto derecho de elegir los destinatarios de sus andanadas y los beneficiarios y compañeros de viaje de sus aventuras intelectuales. Quédese el insigne riojano con Zapatero como muñeco o mono del pimpampum, y con sus acólitos, neolectores, jamás lectores, hebdolevógenos, genoveses, inMundos, , sinRazonistas, catoblepásicos AMBG (colaboradores de El Catoblepas "ad majorem Boni gloriam") como coro laudatorio agradecido.
No es necesario añadir, pero lo hago por mi incorregible afición a la redundancia, que reputo a Zapatero y el pensamiento Alicia como libro perfectamente prescindible que a nadie, salvo a su autor, a la editorial Temas de Hoy (Grupo Planeta, oiga), y a los beneficiarios ya enunciados, puede enriquecer en ningún sentido, pero que sugiere, por contraste y una vez más, la necesidad urgente que tenemos de un pensamiento fuerte y honesto, capaz de remover y desperezar el letargo que venimos padeciendo quienes , estúpidamente al parecer, seguimos defendiendo las opciones transformadoras hacia una sociedad más justa.
Pido disculpas por la ordinariez que voy a perpetrar rematando esta soflama con un refrán. Se dice "a la vejez, viruelas" para llamar la atención sobre la inconveniencia de lo extemporáneo. La conseja me parece de aplicación al asunto que nos ocupa, se la brindo y ofrezco a Don Gustavo Bueno para su disección lógica, y me trae a la memoria que hubo alguien, a quien los actuales cánones de la corrección política impiden citar por su nombre, que escribió algo que tituló El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo. Tal vez por explicable imprevisión, olvidó escribir una segunda parte que podría bien haber titulado El (ultra)derechismo, enfermedad senil del comunismo.
Sospecha vil: ¿Seguiría el gran timonel Gustavo Bueno la misma derrota que lleva trazada desde hace años de haber recibido él, y no el tuercebotas aliciano llamado Jürgen Habermas, el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, no ya en 2003 sino bastante antes de 1991, año en que María Zambrano, otra que tal baila, recibe el de Comunicación y Humanidades?

Sunday, January 14, 2007

Pensamiento Alicia

El diario EL PAÍS publica hoy, 14 de enero de 2007, esta "ingenua" viñeta de Forges. El bueno de Antonio Fraguas, típico ejemplar de humorista de pensamiento Alicia, seguro que no ha leído el úlitmo libro publicado del profesor doctor Don Gustavo Bueno Martínez Zapatero y el pensamiento Alicia. De lo contrario estaría bien enterado de que hay muy conspicuos expertos en lógica que, con clarividencia suprema, no sólo consiguen comprender sin ningún esfuerzo el comportamiento político y social de cierta derecha española, sino que lo dotan de racionalismo irrefutable.
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Wednesday, January 03, 2007

Cathy Berberian: The Official Website


Cathy Berberian: The Official Website

Confieso mi ignorancia y mis limitaciones como connaisseur musical: recordaba apenas a Cathy Berberian como esposa de Luciano Berio, y como mezzosoprano de reparto en la grabación del Orfeo monteverdiano dirigida por Harnoncourt. Un encuentro casual en la red me la acaba de redescubrir como esa voz pródiga, de ductilidad superior y capacidad expresiva privilegiada, cuyo repertorio iba desde Monteverdi a Cage, desde Ravel a los Beatles, desde Donizetti a Gershwin y cubría la brevísima distancia temporal entre Stravinsky y Gershwin con precisión y sutileza extremas. Compositora ella misma, actriz de talento gigantesco, supo entrar como nadie en el alma de todos cuantos músicos a los que se acercó, incluido su marido. Vaya por su memoria uno de los brindis del año reción iniciado.

Saturday, December 23, 2006

Magdalena Kozená - Mozart


Magdalena Kozená - Mozart

Sigo como propagandista desinteresado de las estrellas de Deutsche Gramophon. Mis querencias son demasiado evidentes. Por eso mismo, me recreo en hacerlas públicas, sin beneficio (ni oficio).

Thursday, December 21, 2006

El Requiem de Mozart visto por Álvaro Zaldívar


Los amigos de la ópera han vuelto a traer al ilustre profesor y alto funcionario del Ministerio de Educación, Álvaro Zaldívar, para ilustrarnos con su visión crítica del Requiem de Mozart. El brillante musicólogo nos deleitó con una pirueta intelectual sin duda admirable: partir de una apreciación discutible para llegar a una conclusión ingeniosa y sumamente convincente. Apreciación discutible: la nada misteriosa misa de difuntos del salzburgués no sólo es una pieza incompleta, con añadidos y remiendos de muy distintos paños, descuidada en más de una ocasión, sino que no pasa de la segunda fila dentro del ingente y genial corpus mozartiano; sin embargo ha pasado a la historia, por la razón de que en arte el tiempo también crea, con la condición de obra identitaria de su autor. Conclusión ingeniosa y sumamente convincente: Mozart jamás tuvo un interés mínimamente entusiasta en cumplir con el encargo del bizarro conde que quiere homenajear a su difunta esposa adornándose con plumas ajenas y, por tanto, jamás se sintió a sí mismo como destinatario de la obra que él debía componer y el insigne badulaque presentar y firmar como propia. Por esas mismas razones, la fue postergando una y otra vez, procrastinando un día sí y otro también, hasta que llegó la pelona y se lo llevó sin concluir la encomienda. Poderosos avales de la tesis: en los cinco meses largos que transcurren entre el día en que el mensajero del conde entrega a Mozart su encargo y el momento en que éste exhala el último suspiro, el genio compone no menos de seis obras maestras, todas ellas perfectamente conclusas, entre las que se cuentan nada menos que La flauta mágica, el Concierto para clarinete y orquesta K 622, el breve, edulcorado y bellísimo Ave Verum Corpus o la Pequeña cantata masónica K 623, y no conviene olvidar que La flauta mágica y el Concierto para clarinete son también encargos, aunque de sus amigos Schikaneder y Städtler, como asimismo es encargo, institucional y regio, La clemencia de Tito, ópera infravalorada, con tema y libreto bombásticos y pasados de moda, pero cuya música tiene momentos sublimes.
¿Cuál es, entonces, el origen de la difícilmente creíble leyenda, según la cual Mozart se obsesionó con la composición del Requiem de manera febril y hasta el punto de llegar a creer que lo estaba componiendo para su propio funeral, en un rapto de arrepentimiento por su impiedad y su vida disipada? Debe tenerse en cuenta que el divino Amadeus era un personaje muy mal visto en la Viena oficial de su tiempo, en la urbe y en el orbe, entre colegas y extraños, entre los eclesiásticos, desde el corte de mangas a Colloredo, y entre los cortesanos desde su adscripción a la logia masónica Zu gekrönnte Hoffnung, una de las mas projacobinas de Viena (¡projacobina, de los jacobinos que menos de dos años después de la muerte del músico ejecutan a la muy vienesa, imperial y real Maria Antonieta!). Mozart era masón y se lo tomaba muy en serio; a Mozart le gustaban las mujeres y el vino y no lo disimulaba en absoluto. En estas circunstancias, no es de extrañar que contase con muy pocos amigos entre los círculos del poder. De ahí la muy comprensible necesidad que sintió la viuda Constanze de "rehabilitar" la imagen del difunto, siquiera fuese para que su música siguiese siendo rentable y exportable y para que ella misma pudiese obtener algún beneficio público que, aunque magro, obtuvo. Por eso, están lastradas las aproximaciones biográficas que, como la de Robbins Landon (especialista, por cierto, en Haydn y no en Mozart), se basan en los testimonios de los parientes, amigos y allegados del excelso, que, en el mejor de los casos estaban guiados por el afecto y los legítimos intereses. Por eso, Zaldívar prefiere las frías pruebas documentales y los testimonios menos cálidos, menos piadosos y más fiables.
Los mozartianos de pro le agradecimos cordialmente su paráfrasis final: si Mann dijo que Bach fue, en la música, un océano (y no un "arroyo", como su apellido indica), Mozart fue, en el siglo de las luces, la luz del sol.

Anna Netrebko - Russian Album


Anna Netrebko - Russian Album

Sigo haciendo publicidad gratuita de Deutsche Gramophon y sus estrellas. Pero es que Anna Netrebko me pone mucho...

Monday, December 18, 2006

Paralelismos descompensados









Los numerosos aficionados a los paralelismos, equidistancias, simetrías, convergencias extremeñas y demás caprichos geométricos han tenido estos días ocasión muy propicia para darle gusto a su poco simpática querencia. Con motivo de las exequias fúnebres de uno de los más detestables asesinos políticos del siglo pasado, un nieto del puerco sanguinario y otro nieto de una de sus víctimas han dado rienda suelta a sus humores, para gloriarse uno de la infamia de su ancestro y para escupir el otro sobre el abominable fiambre del ejecutor del suyo: ancestro infame y ejecutor abominable son la misma odiosa persona, al fin extinta e incinerada (con el consiguiente riesgo de contaminación). La ruindad equidistante, con gesto de hipócrita atrición, nos vendrá a decir que uno y otro, aunque con muy equivocadas maneras, han expresado vehementemente el amor a sus antepasados. Añadirán que uno lo hizo impecablemente vestido de impoluto uniforme blanco y el otro hecho un arrapiezo, y que el primero no traspasó el umbral de la buena educación mientras que el segundo gastó un gesto de rufián de taberna. Melifluamente, invocarán también el respeto que se debe a los muertos y a las ánimas del purgatorio. Bien se ve que la centrada equidistancia ya se nos va desviando un tanto y que el fiel amenaza con descompensaciones y desvíos. Pero da igual, porque los ilustres equidistantes seguirán equidistantemente satisfechos, con la enorme satisfacción del deber cumplido en su ardua tarea de romanadores. Nada peor le puede ocurrir a un equidistante que ponerse en el lugar moral de la escena que sopesa: distinguir entre víctimas y verdugos es un error físico intolerable en un sistema de pesas y medidas que se precie de científico y objetivo.

Observen bien que el nieto de la víctima da la espalda a un paredón. Cada hombre y cada cosa, en su lugar. Descansen.

Friday, December 08, 2006

Deutsche Grammophon - Player. Hélène Grimaud


Deutsche Grammophon - Player
La astucia comercial de artistas, promotores y discográficas es ingeniosa y fértil. He aquí una brillante muestra. El triángulo Schumann-Wieck-Brahms tiene indudable gancho. Grimaud y Deutsche Gramophon lo han sabido explotar a ciencia y conciencia, con la inestimable ayuda de von Otter y la Staatskapelle Dresden, estupendamente dirigida por Pekka-Salonen. Doña Hélène, la bella amante de los lobos, toca muy bien y se lo monta aún mejor. Enhorabuena.

Monday, December 04, 2006

Elina Garanca as Charlotte

¡Magnífica!. La conocí como Sesto hace un par de meses en Garnier. Como Charlotte, me gusta aún más.

Sunday, November 26, 2006

Fabulistas

Confieso mi afición a los dameros malditos de Virginia Montes, heredera en la labor de su señora madre, Doña Conchita, que ya entretenía los ocios de mi juventud, desaprovechada en solucionar pequeños enigmas poco o nada edificantes. Acabo de resolver el que hoy publica, como todos los domingos, el diario EL PAÍS. El texto "oculto" es del fabulista y alto funcionario ilustrado Tomás de Iriarte, una letrilla ingeniosa que dice así:
La discreta lo disputa,
lo escasea, lo dilata
y con argumentos trata
si ha de ser o no ser puta.
Pero armada es tu ballesta,
razón que ella no refuta.
¿Qué piensan las feministas de hoy de esta tierna y jocosa protesta contra incautos calentones de bragueta y sus provacadoras?.

Friday, November 03, 2006

La derechona

Releo mi entrada del día 25 de octubre Disuelta en humo. Es el texto de la parte que tuve en la presentación de la novela de Fernando Bartolomé. El propio autor me ha informado de que a algunos de sus amigos de deportes, mesa y mantel les sentó como un tiro mi supuesta soflama, entendida por ellos como un mitin republicano, radical, sectario y rencoroso. Añadieron, al parecer, que no se fueron del acto por consideración a la amistad que les une con el novelista. Metidos en faena, podrían haber manifestado - no me consta que lo hayan hecho - que, por idéntica razón, no me partieron la cara. Hace muchísimos años que estoy convencido de que esta gente no es que no entienda nada: decididamente, no les da la gana de entender nada. Estar intelectual y afectivamente a favor de la defensa de la legalidad republicana es, en el peor de los casos, una legítima toma de partido y, en el mejor, un ineludible ejercicio de decencia histórica. Si manifestar tal posición de principio resulta radical y sectario, el fiel de la balanza pierde su sentido de equilibrio físico y se torna en puñal homicida. Si caracterizar al franquismo por sus facetas menos sanguinarias es rencor, el recuerdo es una función neuronal superflua que nos obliga a gritar ¡Viva el Alzheimer!. Como bien dijo Fernando en el mismo acto, nada digno y noble se construye desde el odio. Por eso mismo, estos señores nos lo están poniendo muy difícil a todos. Es tristísimo pensar que la dichosa guerra civil lleva camino de no acabarse nunca.

Wednesday, October 25, 2006

Disuelta en humo


Por la parte de la amistad, y desde el humilde punto de vista del curioso lector, me regala otra vez más Fernando Bartolomé el honor de presentar un libro suyo. Se trata en esta ocasión de la novela Disuelta en humo que, ya lo voy adelantando, me parece un logro narrativo de primerísimo orden.

En forma de dietario y con el marchamo del género de intriga policíaca, pauta Bartolomé su relato en el decurso de las trece últimas jornadas de nuestra última guerra civil. Muy breves introducciones en cursiva glosan, al inicio de cada entrada en el registro del día, acontecimientos significativos e ilustran al lector sobre el panorama bélico, social y político, español y extranjero, que se va dibujando de manera no por previsible menos dramática. Esta referencia a la estructura de la novela resulta pertinente porque considero ese formato como uno de sus muchos y muy sobresalientes aciertos. Sólo de muy pocos de estos aciertos me ocuparé ahora: dar cuenta de todos excedería con mucho el tiempo que la prudencia y la elemental cortesía aconsejan para una ceremonia de este estilo.

Varias de las reseñas que he podido leer sobre Disuelta en humo destacan aspectos estilísticos y hablan de cosas como pulso cervantino, que sé que a Fernando le halagan mucho, pero que, precisamente por ser Fernando quien es, diré, con su venia, que me parecen una forma como otra cualquiera de tomar el rábano por las hojas y de resaltar lo obvio. Me explico. La familiaridad de Bartolomé con los autores del siglo de oro español es tal que, sin exagerar demasiado, se puede decir que incluso en su hablar cotidiano se expresa como lo hacen Gracián, Quevedo o Lope en sus ensayos, sonetos y comedias. Le viene de sabiduría y oficio. Por eso, nada tiene de extraño que su prosa esté impregnada de ese perfume clasicista que tanto llama la atención de sus neolectores. Mejor me cuadra a mí ponderar, en lo que a formalidades se refiere, la vivacidad de sus diálogos o el uso de un léxico expresionista, rico, eficaz y contundente con el que, además de frases redondas, logra imprimir carácter plástico a sus criaturas de letra. Un solo ejemplo entre mil: la utilización del verbo caparrear en su justo y adecuado lugar dota a escena y personaje de un color certero, de una exactitud y precisión inimaginables.

Más me interesa detenerme un poco en la envergadura moral de los dos personajes principales de la novela y en el carácter propio de ésta. Hay bastante de camusiano en el policía cincuentón y autodidacta Santiago Bragado, lombrosiano y sentimental, y el cirujano aristócrata y entregado Pedro Aventín, malcasado y santo laico. Componen ambas figuras un contrapunto trágico cuyo encuentro final es la consecuencia ineluctable de unos impulsos vitales irrefrenables y autodestructivos, arrastrados por un viento histórico emponzoñado.

Para su bien, Disuelta en humo no es una novela política en el sentido habitual que a la combinación del tal nombre y tal adjetivo se suele dar. Pero no es, no podría jamás ser – y quien conozca a Fernando lo sabe – una novela ahistórica. Muy al contrario, es una novela concienzudamente histórica – y ello en más de un sentido. El acercamiento de Bartolomé a sus personajes es profundamente compasivo en el más noble y etimológico sentido de la palabra. Y la mirada que dirige al abrumador telón de fondo –el final de la guerra- es lúcida y honestamente comprometida (también en el mejor sentido de la palabra), pero en absoluto privada de emoción. No puede ni debe permitírselo a sí misma una persona capaz de reconocer en el inicio del poema sinfónico Mazeppa, de Listz, los sombríos compases de La Varsoviana.

Compasiva, lúcida, honesta, comprometida, también indignada… Así es la mirada de Fernando Bartolomé a los últimos días de esa guerra incivil, con unos vencidos humillados y autotraicionados y unos vencedores no sólo totalmente exentos de generosidad, sino dispuestos a llevar a cabo una operación de exterminio y execración que, por la parte de la execración, perdura, o intenta perdurar, hasta nuestros días. Esta descomunal vileza se ejecuta bajo los auspicios de un régimen que era, sí, una tiranía cruel, pero también, y por encima y por debajo de eso, una mezquinocracia sin dignidad y sin lustre que sumió al país entero en un marasmo de grisura y acanallamiento cuyas consecuencias aún sufrimos.