El Carbayedo echa el cierre
En justo castigo por el flagrante delito de acompañar a inocentes criaturas a eventos folclóricos de rancio "patriotismu", el diario local de mi ciudad de origen publicó en su edición de ayer esta reseña festiva, con imágenes incluidas.
Wednesday, August 26, 2009
Friday, July 17, 2009
Le nozze di Figaro desde el Real

Parece, en principio, muy saludable la iniciativa de proyectar en los cines representaciones de ópera desde los teatros en que se están celebrando. Gracias a ella, los aficionados podemos disfrutar de unos pocos de esos eventos a un precio bastante razonable y con una fidelidad de imagen y de sonido más que notables. Hace pocos días fue La Traviata en el Covent Garden, comentada en la entrada anterior de esta bitácora, y ayer Le nozze di Figaro en el Teatro Real de Madrid, que intentaremos reseñar hoy. El título final de la temporada 2008 - 2009 era esperado con especial intensidad por los espectadores del recinto isabelino y por la prensa especializada, que le dedicó, mediante entrevistas, una atención más extensa de lo habitual, estimulada tal vez por ser ésta la última producción auspiciada por los actuales responsables de la casa. La presencia de Mario Vargas Llosa, que ofició de entrevistador de lujo en su condición de patrono de la institución, añadió solemnidad a la retransmisión aunque no haya aportado novedad alguna al compormetido género periodístico.
Debe destacarse, en primer lugar, la brillantísima puesta en escena del ovetense Emilio Sagi. Exuberante, castiza, preciosista, goyesca y sevillanísima, hizo las delicias del respetable, que más deleitosas debieron de ser para los privilegiados que ocuparon los asientos del teatro madrileño, quienes pudieron disfrutar incluso de los aromas de azahar de los genuinos naranjos de Sevilla. No descuidó tampoco el ilustre regista las facetas más picantes ni las más políticamente expresivas de la comedia de Beaumarchais, adobada por Daponte y engalanada con la más sutil y cautivadora de las músicas de Mozart. Y, con toda su mejor intención didáctica, se detuvo en ciertos detalles de la trama (el recorrido del alfiler, por ejemplo) que facilitan su comprensión al no iniciado.
La soprano milanesa Barbara Frittoli hizo una condesa un tanto apagada al principio del segundo acto, que fue ganando color, calor y quilates a medida que la acción avanzaba. Nuestra valenciana Isabel Rey, tantas veces condesa, interpretó ayer una Susanna cálida, algo sobreactuada, con alguna que otra imprecisión de menor cuantía en esa complicada y perfectísima pieza de relojería que constituye el finale del segundo acto. El gabacho Ludovic Tézier, sobrado de kilos, fue el responsable de un conde demasiado rudo, aunque vocalmente correcto. El joven barítono Luca Pisaroni, de voz tersa y hermosa, puso alma a un Figaro sobrio y competente, sin alharacas, pero sin tacha. El paje zascandil, Cherubino, fió su buena suerte a la mezzosoprano perugiana Marina Comparato, nueva en la plaza, que se desenvolvió con soltura y eficiencia, tanto en lo vocal como en lo gestual. En plan "comprimarios de gollería" Carlos Chausson y Raúl Giménez dieron vida y arte a sus respectivos Bartolo y Basilio. La veterana Stefania Kaluza, convincente como Marcellina, tuvo alguna dificultad con Il capro e la capretta, pero mantuvo muy bien el tipo en todo momento. La muy joven, muy guapa y, en más de un sentido argentina, Soledad Cardoso se lució con una Barbarina deliciosa y regocijante. Muy correcto y propio el tartamudo Don Curzio de Enrique Viana y graciosísimo el Antonio que compuso Miguel Sola, perfecto como borrachín y cascarrabias.
Alguien comentaba a la salida que, afortunadamete, la ópera actual ha recuperado la capacidad actoral de los cantantes. Es cierto. Y esta función resultó un bello ejemplo.
Wednesday, July 01, 2009
Renée Fleming como Violeta

Hoy ando con humores poco proclives a las contemplaciones. Soy admirador discretamente devoto de Renée Fleming. Entre otros muchos méritos cuenta con los de haber encarnado una Rusalka fascinante, una Amelia (la de Simon Boccanegra, no la del Ballo in maschera)tierna y dúctil, una Desdemona conmovedora, una Condesa de Almaviva frágil, pero noble y, últimamente, ha sacado brillo a papeles straussianos como Daphne o incluso la Mariscala, y se ha atrevido también, y con muy buen éxito, con los Vier letzte Lieder del bávaro. Su competencia en los dos roles verdianos que se acaban de citar no implica su aptitud para todas las heroínas del maestro de Busetto, del mismo modo que no soy capaz de imaginarla, a pesar de su especial gracia para Daphne o su acierto como Mariscala, en la piel de Salomé o en el furor de Elektra. Sin embargo, indiscutibles maestros actuales, como Pappano, se quedan encantados de encomendarle uno de los más endiablados compromisos vocales de toda la historia de la ópera, cual es el de habérselas con Violeta Valery, que, como ya resulta tópico decir, necesitaría, para bien hacerse, al menos tres sopranos distintas, una para cada acto. No seré yo quien les reproche su elección, pero no me pidan que el resultado me deje satisfecho. En el primer acto, Doña Renata, con elegante traje de cortesana, en el que quedarían perfectamente enfundadas Anna Moffo o Lisa della Casa (o Anna Netrebko y Angela Gheorghiu entre las actuales), pero no así ella, puso gestualidad de granjera de Kentucky y voz de ruiseñora tartamuda, que salvando las coloraturas del sempre libera, nada de provecho aportó. Como era de esperar, dadas las concretas exigencias del papel en cada momento, las cosas le fueron infinitamente mejor en el segundo acto, cuyo refrenado pero intensísimo dramatismo quedó expresado con belleza cercana a la perfección por la señora Fleming, a la que también favorecieron muy considerablemente el hábito campestre de su nidito de amor y las sedas, blondas y transparencias negras que lució en el salón de Flora Bervoix. Volvió el declive en el tercer acto, con un addio del passato desentonado y chato y un gran dio morir si giovine desesperado y rabioso tan sólo por la furia con que arroja al suelo el misal que llevaba en la mano -aunque no del todo deslucido el dúo Parigi o cara.
El joven tenor maltés Joseph Calleja, que habíamos visto en La Sonnambula estuvo digno y discreto y, en algún momento, brillante. El mejor del elenco fue, sin duda el veterano Thomas Hampson, que hizo un Germont padre de los que se recuerdan y de los que, en el momento actual, pocos, salvo Nucci y otro par (escaso) de glorias, podrían superar.
A la puesta en escena de Richard Eyre sólo un adjetivo le cuadra: excesiva. Salvo la excelente figuración de la casa de campo de Violeta y Alfredo, todo, desde los salones segundo imperio al cuartucho de la agonizante Violeta derrocha recargado efectismo facilón. Al sutil y refinado espíritu de Violeta le deben repugnar tanto como al espectador los cuajarones de sangre tísica que se desparraman por los almohadones, el camisón y el pañuelo de la enferma, sin dejar de salpicar el delantal de su criada Annina.
Sunday, June 14, 2009
Festival Mozart 2009 2.- Werther




El asombro hace, en ocasiones, difícil comenentar un espectáculo. Es lo que me está sucediendo en estos momentos al enfrentarme con la puesta en escena de este Werther que cierra, en lo que a óperas completas se refiere, el festival Mozart de este año. Graham Vick creó unos ambientes y climas, de los que los espectadores del Teatro Sâo Carlos de Lisboa ya pudieron disfrutar hace cuatro años, que nos han dejado boquiabiertos a todos cuantos ayer pudimos contemplar el prodigio. Muy pocas veces la sensibilidad, el ingenio, la más eficiente economía de medios y la inteligencia creativa se juntan en un espectáculo de manera tan fascinante y rotunda. Debo, no obstante, confesar que muy pocos minutos después de alzarse el telón, este palurdo servidor de ustedes incurrió en cicatería, miopía y mezquindad insufribles, al sentir, comentar en voz muy baja y considerar con ánimo zoquete, que aquellos chalecitos campestres para burgueses de medio pelo de los años cincuenta, con piscinitas plegables, columpios de quita y pon, balones de reglamento, bicicletas mal aparejadas y elementales cruces blancas de cementerio al fondo de la escena, traducían la trasposición de época con notorio mal gusto y se compadecían muy mal con la idea de una residencia señorial, nada menos que de comendador o bailío, de la Wetzlar del último cuarto del siglo XVIII. Tan desdichada apreciación empezó a abandonar mis neuronas nada má iniciarse el segundo acto, en el que el lugar en que se festeja el cincuentenario del curazgo del párroco del lugar se comienza a figurar mediante losas rectangulares grises y granates, pintadas sobre el propio cesped y más tarde paulatinamente cubiertas mediante una carpa que dejará traslucir, al final, el baile de los jóvenes. La vivienda marital de Charlotte y Albert se nos muestra en el tercer acto de manera tan sintética, completa, expresiva, sensible y funcional que, a pesar del reducido, casi miniaturesco, tamaño de los objetos que la pueblan, nada falta y nada sobra: hasta el color de las colchas de las dos pequeñas camas separadas de la alcoba conyugal rezumaba explicitud y sentido. El definitivo apabullamiento llegó con el cuarto acto en el que la idea, sin hipérbole alguna genial, de hacer transcurrir la representación cincuenta y tantos años después (es decir, en la más rigurosa actualidad) del momento en que el desdichado protagonista se levanta la tapa de los sesos, con una Charlotte anciana y claudicante haciendo su postrera declaración de amor y un Werther juvenilmente moribundo cantando su serena felicidad última nos dejó a todos literalmente sin respiración. En cada una de las cuatro imágenes que acompañan a esta glosa, se puden apreciar los cuatro ambientes. Me atrevo a conjeturar que un imaginario Goethe resucitado aprobaría con entusiasmo la bienaventurada ocurrencia.
¿Qué ocurrió con la música y el canto?. Pues, sencillamente, que, sin estar a la sublime altura de la puesta en escena, se comportaron. Estupenda la muy sensitiva interpretación de Charlotte que hizo Monica Bacelli; desiguales las prestaciones del brasileño Fernando Portari, insuficente a veces, totalamente tapado por la orquesta en más de una ocasión, aunque casi brillante en los momentos más esperados (su "Por quoi me reveillez?" fue francamente satisfactorio: renunciemos a recordar a los krauses, geddas, vanzós y demás glorias y consideremos sólo que Werther puede ser interpretado por un tenor ligero, siempre que esté muy bien dotado de cualidades y habilidades líricas...); los comprimarios María José Moreno y Joan Martin Royo (tan joven para barítono) estuvieron mejor que discretos y cumplió bastante bien el coro infantil de la sinfónica de Galicia. Ésta, la sinfónica de Galicia, espléndida: lo musicalmente mejor de toda la función.
Monday, June 08, 2009
Festival Mozart 2009 1


Desde que la pereza me hizo renunciar a los abonos del festival Mozart, debo realizar otro esfuerzo mucho más liviano que el de conducir en incómodas horas nocturnas y es éste el de elegir funciones que coincidan en fin de semana. La hospitalidad de nuestros buenos amigos Geni y Andrés favorece muy considerablemente estos propósitos. Así que este año me quedé con dos liederistas, Christoph Pregardien y Stephan Genz, y una sola ópera, Werther, aún no representada en el momento en que escribo estas líneas, perdiéndome zaidas y mitrídates con todo dolor de corazón. Vamos, pues, con las canciones germanas.
El viernes, día cinco, fue Christoph Pregardien quien nos deleitó con Schumann, Schubert y nuestro contemporáneo Wolfgang Rihm. El concierto se inició con el ciclo Dichterliebe que, sobre textos de Heinrich Heine, compuso el marido de Clara Wieck*, cantados con expresiva entonación y espléndido timbre por el tenor renano, y finalizó su primera parte con el ciclo contemporáneo Das Rot, escrito por el también renano y cincuentón Wolfgang Rihm sobre poemas de otra renana más, Karoline von Gunderrode, poeta tan sólo diecisiete años mayor que Heine, prematuramente muerta a los veintiséis, que sobrepasa el Sturm und Drang de época para sumergirse de lleno y anticipadamente en una corriente romántica desbordada y arrasadora. Es evidente que el eje estructurante del programa no fueron los compositores de lo distintos s Lieder, sino el poeta Heine. Así lo demuestra que, para la segunda parte, de todo el ciclo schubertiano Schwanengesang, se eligieron sólo los seis poemas del de Düsseldorf , excluyendo los de Ludwig Rellstab. En cualquier caso, la elección fue acertada y su ejecución espléndida. El acompañamiento al piano de Michael Gees, igualmente renano y cincuentón, qué casualidad, fue elegante, preciso, cómplice, delicado. Tanta renanidad unida permite hacer el elogio chistoso y facilón de que la velada fue puro “Oro del Rhin” (wagnerianos, no se me enfaden). Dos propinas, ambas de Schubert: Taubenpost, poema de Johann Gabriel Seidl , que durante bastante tiempo se quiso hacer integrante del Canto del Cisne; y el archipopular Lindenbaum, del mülleriano Winterreise.
Al día siguiente, sábado seis, fue el barítono Stephan Genz, acompañado del pianista galo Michel Dalberto, quien se las hubo con otro de los ciclos schubertianos, en esta ocasión completo: la desdichada historia de amor que Wilhelm Müller versificó en intituló Die schöne Müllerin. Entre laúdes colgados de sus bandas verdes y nanas cantadas por arroyos gentiles y hospitalarios, el turingio Genz fue haciendo gala de un canto delicado, sensitivo, de técnica impecable y lirismo enternecedor, pero lamentablemente, apagado, escuálido. La voz, extraordinariamente bien modulada, pecó de escasez, de falta de vigor, e hizo padecer al respetable cierta inanición sonora.
Felizmente, el festival Mozart, aunque levemente disminuido en eventos, sigue vivo y muy vivo y junto con la temporada septembrina permite a La Coruña mantenerse operísticamente al mismo nivel de proximidad a la U.E.F.A., cuando no a la Liga de Campeones, que futbolísticamente tiene el Deportivo. Infelizmente, en la actualidad, la ópera en Vigo tiene también el mismo nivel que el equipo de fútbol local, es decir, la salvación “in extremis” del descenso a tercera división. Las autoridades locales, provinciales y autonómicas, las entidades financieras y quienes, pública o privadamente, tienen capacidad de mecenazgo, sin incurrir en ningún lamentable localismo comparativo, deberían tomar buena nota de ello.
*Desde que conozco los Lieder de Clara Schumann (geborene Wieck) la tengo en mejor estima, en el género, que a los dos pelmas que tuvo que soportar en vida.
**Los derechos de autor del símil futbolístico son del amigo Daniel Diz; las valoraciones de categoría son, exclusivamente, de mi responsabiidad.
Wednesday, May 13, 2009
Ceniza

Acaba de publicarse el volumen de relatos de Fernando Bartolomé que, con el título Ceniza reune nueve historias que yo me atrevería a ensartar en un único hilo áureo cuyo brillo es la piedad compasiva y fuerte, jamás la piedad peligrosa que el maestro Zweig denunció como fatua y débil incomodidad del corazón. Son nueve historias poderosas, narradas con una prosa contundente, eficaz, culterana y tersa que no renuncia a la voluntad de estilo pero la trasciende en material narrativo enérgico, resolutivo y firme. Con pulso delicado y seguro se van trazando peripecias tan dispares como la compartida y amorosa disolución vital de la pareja de ancianos dependientes ( Filemón y Baucis), el insensato duelo enológico de dos badulaques antagónicos (In vino ¿veritas?), la tragedia familiar del joven bibliotecario de la sinagoga de Mostar, contada en una tertulia provinciana de la ultraprovinciana Burgos (Sucedió en Mostar), el sadismo vesánico que provoca la absurda y angustiosa agonía de un sargento de milicias (Campamento San Gregorio), el tesoro navideño del Chato David (Otro cuento (triste) de Navidad), la dolorosa insania de la joven madre Helena (Morituri), el humor que ya no asoma, sino manifiestamente se muestra en la lúcida inconstancia virginal de las tres hermanas zaragozanas (Bendita sea tu pureza), el indestructible valor de los mitos a pesar de sus creadores (El miliciano caído) o la infernal y apocalíptica fantasmagoría que asuela un pueblo de pescadores de ballenas (Punta Balea).
Sólo me queda rogarle, fraternal y encarecidamente, a Fernando que sea más diligente en la enojosa, fastiodiosa y aburridísima tarea de corregir pruebas: sus lectores devotos y la ortografía y el aseo de su recio y bello español se lo agradeceremos de veras.
Monday, April 27, 2009
Mi nieta Lisa

Como su hermano Lèo nacio en la maternidad de Les Lilas. Con sus seis días de edad, es una niña grande y hermosa, mofletuda y robusta, comilona y consciente de sus derechos de bebé mamón: estoy convencido de que lo seguirá siendo toda su vida por muchas que sean las crisis que tenga que afrontar y los retos que se le pongan por delante. Bienvenida, Lisa. Tu abuelo te recibe con todo el reconocido entusiasmo de su abuelazgo militante.
Monday, January 19, 2009
Avicena y las virtudes del vino

No sé si con ánimo de perjudicar o de prestigiar, en años muy pretéritos se cantaba una redondilla referida a la ciudad de los califas que decía más o menos así: Córdoba, ciudad bravía / que entre antiguas y modernas / cuenta trescientas tabernas / y una sola librería . En mi ciudad natal existen ahora bastante más de trescientas tabernas y, como en la Córdoba de la copla, las hay antiguas y modernas, cuidadas y desastradas, alegres y tristes, bonitas y feas, amables y desabridas. En cuanto a clientelas específicas, las hay señoritas y populares, carroceras y juveniles, derechosas o progres, aunque lo más frecuente es que sean saludablemente interclasistas, intergeneracionales y abiertas. Una de las más modernas -no llega a los tres años de edad- y que, entre los atributos señalados tiene los de cuidada, alegre, bonita y amable, ofrece al cliente caldos de reconocida reputación y se ha esmerado en dotarse de una decoración cálida y acogedora, aunque algo pasada de rosca en detalles "superferolíticos". Es el más llamativo, para mí, la presencia de tres lápida alineadas en la parte frontal de la barra que, a modo de triptico, llevan grabada esta sentencia, atribuida a Avicena: El vino es el amigo del sabio y el enemigo del borracho / Es amargo y útil como el consejo del filósofo / Está permitido a la gente y prohibido a los imbéciles / Empuja al estúpido hacia las tinieblas y guía al sabio hacia Dios. Me inquieta la última parte del prontuario: no recuerdo haber sido empujado hacia las tinieblas ni siquiera muy ahito de morapio, pero tampoco soy capaz de guardar desde que tengo uso de razón ningún impulso dirigido a la divinidad y provocado ni tan siquiera por los más excelsos mostos nacionales o foráneos. Ni estúpido, ni muchísimo menos sabio, estoy condenado para siempre a la más negra mediocridad.
Thursday, January 15, 2009
Campañas y homenaje

Al parecer la cosa empezó en Londres y ya ha llegado a Barcelona. Ateos y agnósticos de la variedad jocunda y divertida insertan publicidad en lugares y servicios públicos con la proclama "Dios no existe". Bueno, en los autobuses de Barcelona, según muestran las imágenes de la televisión, el texto, seguramente debido al descrédito posmoderno que hoy sufren los enunciados absolutos y al prestigio lamentablemente creciente de la corrección política, es más "cauto": "probablemente, Dios no existe". Cabe reprocharles a estos amigos, además de la cautela, la falta de originalidad. Desde hace muchos años, hay una campaña publicitaria de una marca de cerveza, que fue tomando distintas variantes, todas ellas relativizadoras. Recuerdo que la primera de ellas mostraba una una imagen de Shakespeare con una voz en "off" que decía: "probablemente el mejor escritor de todos los tiempos", y añadía enfatizando: "...probablemente...". Despues, mostraba una imagen del botellín de cerveza con su logotipo y repetía: "probablemente la mejor cerveza del mundo", añadiendo, por supuesto, el "probablemente" enfático. Al día siguiente, la imagen era de Mozart, con el texto que es ocioso reproducir, y así sucesivamente. Aquellos "probablemente" tenían gracia, ingenio y eficacia vendedora. El referido a la existencia de Dios, se la coge con papel de fumar, si se me permite la grosera expresión. Pero bienvenida sea la iniciativa. Por cierto, que la pronta respuesta de los creyentes no muestra vacilación alguna y se expresa con la contundencia de la fe militante, como no podía ser de otro modo.
A propósito de este entretenido juego de tiempos de crisis, debo reivindicar la paternidad anónima de la iniciativa para un desconocido vecino o transeúnte de París que, en el mes de septiembre pasado, con ocasión de la visita de Ratzinger a la ciudad, y valiéndose de un humilde rotulador negro, escribió este dístico memorable: "Dieu n'existe pas, merde au Pape" sobre un enorme cartel publicitario de una gigantesca red de supermercados, adherido a una pared de un pasillo de la estación de metro de Nation. Brindo por tí, camarada.
Monday, October 27, 2008
Die Walküre (versión concierto) en Coruña

Dando continuidad al proyecto de la Orquesta Sinfónica de Galicia de representar las cuatro partes de la tetralogía wagneriana, que se inició el año pasado con Das Rheingold, este último sábado de octubre se ofreció al público del Palacio de la Ópera una espléndida versión de concierto de Die Walküre , en la que la formación que dirige Victor Pablo Pérez exhibió con brillantez toda la monumentalidad propia de las partituras del teutón. A la misma altura estuvieron, en su conjunto, las exigentísimas partes vocales, con muy especial mención de las tres voces femeninas principales y de la que dió cuerpo al oscuro Hunding. En efecto, la rusa Elena Zaremba expresó con timbre y tono perfectos todos los matices de astucia, frialdad, vindicación y crueldad que Fricka necesita, la bella germano-oriental Anja Kampe hizo una Sieglinde delicada y firme, tierna y robusta, austera y sensible, y la norteamericana Jennifer Wilson asumió el rol protagonista con fuerza y solvencia. Por su parte, el coreano Attila Jung nos conmocionó con su Hunding imponente y tremendo. El hiperbóreo Juha Uustalo expresó con la grandeza necesaria las sutilezas y retorcimientos de Wotan y, por último, Simon O'Neil se mantuvo correcto, acertado y voluntarioso, aunque tal vez un tanto ahogado. Como bien señala Arturo Reverter en notas al programa de mano, el comprometido papel de Siegmund no tiene las exigencias heróicas de otros personajes wagnerianos, pero se suele encomendar actualmente a tenores en exceso líricos, cuando precisa de otra encarnadura vocal algo más robusta.
Confieso que es sólo la tercera vez que escucho a Wagner en un teatro, "en vivo y en directo", presencialmente. Hasta ahora casi me había contentado con grabaciones enlatadas en vinilo, CD o, en el mejor de los casos, en DVD. Y no es que de esta tercera vez me haya hecho "wagneriano converso" (algunos wagnerianos tienen algo de secta religiosa), pero sí mucho más cálidamente entusiasta (hasta ahora venía siendo sólo tibiamente entusiasta del maestro indiscutible). Esa elevación de la temperatura me lleva a plantear esta temeraria metáfora: en la historia de la ópera hay una sobresaliente nómina de autores con rango heróico (monteverdianos, barrocos, belcantistas, prerrománticos, romántico-verdianos, veristas, "post-istas", etc), pero sólo una divina trinidad: la constituida por Mozart, Wagner y la feliz fusión de ambos conocida en el mundo como Richard Strauss. Que los cristianos me disculpen la irreverente alusión al más arcano de sus misterios. Sabrán hacerlo tanto mejor si consideran que proviene de un ateo militante e irrecuperable.
Dedico con todo mi afecto esta entrada insolvente a mis wagnerianos de cabecera, Dominique y Darío
Monday, October 20, 2008
Vicky Cristina Barcelona

Los muy escasos lectores de esta bitácora saben de mi relación cambiante con la filmografía de Woody Allen, que últimamente tendía a estabilizarse en positivo. Su última película, íntegramente rodada en España, no llega a desequilibrar la tendencia, pero tampoco contribuye demasiado a reforzarla. Sólo un reproche le hago, pero es un reproche de enjundia. Siendo quien es Woody Allen, de ninguna manera puede permitirse a sí mismo transitar peligrosamente, durante los cien minutos de metraje, por los bordes de la cursilería. Y tan peligrosamente transita que no faltan las ocasiones en que cae preso de patas en ella. Son las caídas que hacen poco menos que cargantes los personajes del pintor Juan Antonio y de su papá el poeta, o que banalizan hasta la estupidez las figuras de los anodinos maridos Dough y Mark Nash. Están, por el contrario, muy bien tratadas las tres mujeres principales, aunque casi tan maltratada como su marido la repipi Jenny Nash, interpretada por Patricia Clarkson.
Como avilesino amante de mi ciudad, me fastidió la falta de delicadeza de trasladar a Oviedo el precioso conjunto urbano que forman las calles de San Francisco y Galiana con la plaza de Domingo Álvarez Acebal entre ambas. Alcaldesa, proteste usted.
Espléndido el trabajo de las tres protagonistas femeninas, con especialísima mención del de Penélope Cruz, la apasionada, neurótica, genialoide y racial Maria Elena, aunque para nada desmerezcan el de Scarlett Johansson, la mercurial Cristina (papel más agradecido que sus anteriores de Lost in translation y Match Point), ni el de Rebecca Hall (tanto más guapa cuanto más recuerda a Ariadna Gil), la desconcertada Vicky. Una lástima que la gelatina del personaje no permita a Javier Bardem estar a su altura habitual. Por parecida razón, tampoco puede hacer lucimientos Kevin Dunn como Mark Nash y Chris Messina como Doug.
Por lo demás, no es necesario ser francés para reconocer y admirar la maestría de Allen, presente y distinguible en cualquiera de sus creaciones, incluida ésta. Hay quien opina que sobra o estorba la voz en off del narrador; yo creo que forma parte de las habilidades irónicas con sello "Woody" y para nada perjudica la primacía de la imagen propia del género. A otros la película les pareció "inverosímil" o "aburrida". Con todo mi respeto para tan legítimas valoraciones, me parece que no merece la pena comentarlas.
Sunday, October 05, 2008
La llamada de las tres de la mañana. Paul Krugman

Son las tres de la mañana, pocos meses antes de 2009, y suena el teléfono en la Casa Blanca. Varios fondos de inversión libre de gran tamaño están a punto de quebrar, y es muy probable que se haga el caos cuando abran los mercados. ¿A quién confiaría usted esta llamada?
No estoy siendo melodramático. El plan de rescate rechazado ayer es mucho mejor que la propuesta inicial de Paulson –suficiente, en todo caso, para darlo por bueno. Pero no es lo que actualmente se entiende por un buen plan, y no acabaría con la crisis. Lo más probable es que el próximo presidente haya de habérselas con algunas emergencias financieras serias.
Entonces: ¿Qué sabemos sobre las aptitudes de los dos hombres que, con toda probabilidad, habrán de recoger esta llamada? Pues bien, Barack Obama parece bien informado y consciente sobre asuntos económicos y financieros. John McCain, por su parte, me asusta.
A propósito de Mr. Obama, es una lástima que no haya mostrado un mayor liderazgo en el debate sobre el proyecto de ley de rescate, eligiendo, en cambio, dejar la decisión en manos de los congresistas demócratas, especialmente Chris Dodd y Barney Frank. Pero tanto Obama como los congresistas demócratas cuentan con consejeros muy conocedores de la cuestión, con gestores expertos en el manejo de crisis y siempre disponibles como Paul Volcker y Robert Rubin.
Luego está el temible Mr. McCain, más temible ahora que pocas semanas atrás.
Sabemos desde hace tiempo, por supuesto, que Mr. McCain no sabe mucho de economía –él mismo lo ha dicho, aunque ahora lo desmienta. Eso no sería mucho problema si tuviese buen gusto al elegir consejeros, pero no lo tiene.
Recordemos que su principal mentor financiero es Phil Gramm, el “archidesregulador”, que tuvo especial cuidado en sus tiempos senatoriales en evitar la supervisión de las operaciones financieras “derivadas” (los instrumentos mismos que provocaron la caída de Lehman y A. I. G., y llevo a los mercados de crédito al borde del colapso. Mr. Gramm no ha tenido papel oficial en la campaña de McCain desde que definió a América como una “nación de quejicas”, pero aún se le considera un probable candidato a la Secretaría del Tesoro.
Y el último año, cuando la campaña de McCain anunciaba “una impresionante colección de economistas, profesores y eminentes líderes políticos conservadores” para asesorarle en su política económica, ¿quén era la estrella principal? Kevin Hassett, coautor de “Down 36.000”. Baste con lo dicho.
Ahora bien, en buena medida la pobre calidad de los consejeros de MCCain refleja el harapiento estado intelectual de su partido ¿Ha habido jamás una propuesta económica más patética que la sugerencia de House Republicans de que intentemos resolver la crisis financiera eliminando los impuestos sobre los rendimientos del capital? (las instituciones financieras con problemas, por definición, no tienen rendimientos del capital para gravar).
Pero incluso el presidente Bush, en el crepúsculo de su administración, se ha vuelto una persona relativamente sensible al tomar decisiones políticas. No soy un fan de Mr. Paulson, pero le lleva una gran ventaja a su predecesor. A este respecto, uno tiene la sospecha de que una administración McCain podría hacernos añorar la competencia de la era Bush.
No obstante, la revelación real de las últimas semanas es lo erráticas que son las visiones de McCain sobre economía. En un momento dado, parece tener opiniones muy seguras, pero pocos días después se desmarca en una dirección completamente distinta.
Así, el 15 de septiembre declara, por decimoctava vez, como mínimo, en este año, que “los fundamentos de nuestra economía son fuertes” Esto fue la víspera de que Lehman entrase en bancarrota y Merryl and Lynch fuese intervenida, y la crisis financiera alcanzase un nuevo y aún más peligroso peldaño.
Pero tres días más tarde declaraba que los mercados financieros americanos se habían convertido en un casino, y decía que él habría cesado a la cúpula de la Comisión de Seguridad y Cambios –lo que, por descontado, no figura entre las competencias del presidente.
Y luego encontró un nuevo equipo de villanos –Fannie Mae y Freddie Mac, los prestamistas patrocinados por el gobierno (con independencia de algunos escándalos reales en Fannie y Freddie, éstos desempeñaron muy escaso papel en el origen de la crisis: la mayor parte de las malas operaciones de crédito proceden de los empréstitos privados). Y, de manera moralista, acusa a otros políticos, Mr. Obama incluido, de estar bajo la influencia financiera de Fannie y Freddie: resulta que una firma de la que es titular su propio jefe de campaña estuvo siendo financiada por Freddie hasta el último mes.
Luego Mr. Paulson ve rechazado su plan, y Mr. MaCain interviene vehementemente en el debate. Pero admite varios días después de ser rechazado el plan Paulson, de sólo tres páginas, que no lo había leído.
Pues bien: creo que tienen ustedes el retrato.
La economía moderna se ha vuelto un lugar peligroso – y no es la clase de peligro que se pueda afrontar hablando recio y denunciando malhechores. ¿Tiene McCain el juicio y el temperamento para afrontar esa parte del empleo a que aspira?
Nota: el original inglés de este artículo se publicó el 29 de septiembre de 2008 en el New York Times. Me pareció interesante hacer esta pobre traducción. Pido perdón por las faltas.
Sunday, August 10, 2008
Otra muestra para Deh vieni non tardar...
Saturday, August 09, 2008
Giunse alfin il momento...Deh vieni non tardar

Una de las mas bellas arias de amor, si no la más bella, de la historia de la ópera. Cantada, además, con la vindicativa intención de que el celoso Figaro, persuadido de que Susanna la dirige al Conde su señor, purgue su pecado de desconfianza. La canta aquí Diana Damrau, destacadísima teutona de la comprometida cuerda de las sopranos "coloratura" y famosa por sus interpretaciones como Reina de la Noche. Véase que también sabe hacer Susannas de excepción y que cuenta con muchos otros méritos acústicos y visuales.
Monday, June 16, 2008
Pequeño homenaje a Lorraine Hunt-Lieberson
El homenaje está en YouTube. Me he limitado a trasladarlo aquí, para deleite de amigos y conocidos. Lux perpetua luceat ei.
Sunday, June 15, 2008
Recital de Waltraud Meier

La muy esperada actuación de la gran mezzo wagneriana no defraudó a casi nadie y entusiasmó a muchísimos, entre los que se cuenta este humilde servidor de ustedes. El programa ayudaba notablemente a este logro, ya que unía la calidad y belleza de los Lieder elegidos con su popularidad entre los aficionados. El aroma delicado, ligero o intimista de los Lieder de Schubert Wehmut, Die Forelle, Gretchen am Spinnrad y Nachtstück parece, a primera vista, no compadecerse demasiado bien con el torrente vocal de la brillante Venus o la explosiva Kundry con que nos encandila Waltraud Meier. Sin embargo, y en el tramo schubertiano, la wurzburguesa superó con esplendidez las diferencias estilísticas con su repertorio habitual y nos regaló una percepción muy distinta a la que acostumbramos sentir con los intérpretes habituales del maestro vienés. Fue, paradójicamente, en el de acento más trágico (Der Elrkönig), en el que se me antojó observar cierta inadecuación entre las distintas voces que intervienen en el relato, sorprendentemente mejor expresadas en la angustia del niño que en la seducción alucinada del rey de los elfos o en la desarmada protección del padre jinete. Y en esto llegó Richard Strauss. En su entera y verdadera salsa, desplegó Meier toda su inmensa capacidad de seducción, tanto en la primera parte (Cäcilie, Winterwehe, Wie sollten wir geheim sie halten, Morgen, Befreit, Zueignung) como en la segunda, íntegramente dedicada a los Vier letzte Lieder: la explosión vocal en la sílaba send de la palabra tausendfach del último verso del hessiano Beim Schlafengehen, que sigue sin transición ni solución de continuidad a la suave, ensoñada, modulada y bellísima cantilena de und die Seele unbewacht..., dejó sin respiración al público del Rosalía de Castro.
Tres propinas: Urlicht, el Lied de Mahler del ciclo Das Knaben Wunderhorn, que el autor incorporó más tarde como cuarto movimiento de su segunda sinfonía; Wie rafft ich mich auf in der Nacht, el Lied del opus 32, nº 1, de Brahms, sobre versos de Von Platen; y el jocoso Abschied (Despedida), de los Mörike Lieder de Hugo Wolf, con el que se despidió del entregado respetable.
Wednesday, June 11, 2008
Mary-Ellen Nesi - Mezzo Soprano | Μαίρη-Έλεν Νέζη - Mezzo Soprano

Mary-Ellen Nesi - Mezzo Soprano | Μαίρη-Έλεν Νέζη - Mezzo Soprano
Intento que se pueda oír aquí. Lo dudo. Ayer hizo un Rodrigo espléndido y me gustaría hacerle este homenaje. El enlace lleva a la web oficial de la artista y, desde allí, se pueden escuchar tres de sus creaciones: para este viaje no se necesitan las alforjas de mi bitácora.
Wednesday, June 04, 2008
Laia Falcón bis
Nuestra heroína también canta a Händel. Un recital completo, con las nueve arias alemanas, desde el HWV 202 al HWV 210, ambos inclusive. Tal vez por el tamaño de estos registros, el aparataje de este servidor llamado "blogger" parece no permitirme subir ninguno de ellos. Una lástima. De todas maneras es muy fácil encontrarlos con cualquier buscador, Google sin ir más lejos simplemente utilizando como criterio de búsqueda el nombre de la soprano. Cada vez me asombra más su coraje y admiro con mejor fundamento su capacidad de publicitarse. Sus dotes vocales son las de una soprano ligera (con vocación y pujos de lírica), de no mucho volumen, pero su genio interpretativo (actoral) es infinito: va de pizpireta a trágica con versatilidad de maestra de las tablas. Con todo, debo repetir que lo que más me gusta de ella es su portentosa habilidad para ser ubicua en la red, hacer autopromoción inteligente y tocar un repertorio de palos que van desde las recetas de mojo picón (heredadas de su abuelo) hasta los virtuosismos en ciencias de la comunicación.
Monday, June 02, 2008
Laia Falcon

Me doy licencia para retomar mi desatendida bitácora con una bagatela inocente de internauta ocioso. Descubrí a esta ilustre dama de la comunicación y del canto navegando con la brújula averiada por el proceloso mar de las huevas líricas. Con el mayor de los respetos y una dosis no escasa de admiración, digo, en primer lugar, que esta heroína tiene voz de gata preñada -y quizás deba añadir que me encantan las mininas y más aún las gestantes. Tiene voz de gata preñada, canta bien y se le escucha con deleite. Su registro grave es bastante estrechito y sus agudos no van muy allá, pero sigue cantando bien y se le sigue escuchando con deleite. Su repertorio abarca Mozart, Spohr, Schubert, Falla, Serrano, Turina, Gounod, Grieg y Weil, entre otros y con ninguno sale mal librada. Desde su página se puede acceder a todas estas calas. También nos podemos enterar de la fecha y el lugar señalados para la lectura de su tesis doctoral. En suma, que además de cantar bien y compendiar en si misma todo un tratado de autoestima, merece los elogios de determinada prensa especializada, a la que jamás osará contradecir este su seguro servidor cuyas deterioradas hormonas de viejo verde no son insensibles a los encantos de esta mujer con nombre que le hace justicia ("la que bien habla") y apellido de feminista señera (o de soprano epónima de determinada modalidad de la voz sopranil, que no es precisamente la suya propia).
Wednesday, February 13, 2008
Adversus Weber: Publicidad y Contrarreforma

La conferencia episcopal española y la iglesia católica en general pueden darse por muy satisfechas: no sólo se les tolera campar por sus respetos (por sus irrespetos, debeberíamos decir) sino que gozan del favor de los creativos publicitarios cuando éstos ponen en solfa las supuestas virtudes industriosas y comerciales -capitalistas- de la llamada ética protestante. Me explico. Un reciente anuncio televisivo, que tiene su gracia, nos presenta a un joven y audaz propietario de restaurante moderno que, armado de cuadernillo y lápiz, se acerca a la mesa de un cliente con cara de panoli connaisseur y, muy untuoso, le recita: "Sublimación de huevo semicrudo, en deconstrucción de pomme de terre, regada con zumo de oliva arbequina". En la imagen siguiente, el mismo joven audaz, acompañado de su ayudante, destapa una tortilla de patatas, bastante descolorida y un tanto escuálida, mientras el fámulo vierte un vino dudoso sobre la copa del asombrado cliente. La moraleja no se hace esperar: no necesitas recurrir esto para hacerte rico, juega con el cupón de la ONCE. O sea: el azar frente al ingenio; la divina providencia contra el esfuerzo; la suerte sobre la "virtud". (Por favor, que nadie me replique que la conducta que se afea en favor de la fortuna es la de un pequeño estafador: ¿qué negociante no lo es en mayor o menor medida?). Creíamos que los valores luteranos y calvinistas del esfuerzo individual y la bondad de la riqueza a su través estaban muy bien asentados en nuestras occidentales democracias productivas. Ya vemos que no es así. Felicidades, Ratzinger. Congratulaciones, Rouco. Jueguen al cupón sus eminencias. Quizás así puedan autofinanciarse y liberarse del opresor yugo zapateril sin necesidad de que el muchacho pierda las elecciones.
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