Monday, January 19, 2009

Avicena y las virtudes del vino


No sé si con ánimo de perjudicar o de prestigiar, en años muy pretéritos se cantaba una redondilla referida a la ciudad de los califas que decía más o menos así: Córdoba, ciudad bravía / que entre antiguas y modernas / cuenta trescientas tabernas / y una sola librería . En mi ciudad natal existen ahora bastante más de trescientas tabernas y, como en la Córdoba de la copla, las hay antiguas y modernas, cuidadas y desastradas, alegres y tristes, bonitas y feas, amables y desabridas. En cuanto a clientelas específicas, las hay señoritas y populares, carroceras y juveniles, derechosas o progres, aunque lo más frecuente es que sean saludablemente interclasistas, intergeneracionales y abiertas. Una de las más modernas -no llega a los tres años de edad- y que, entre los atributos señalados tiene los de cuidada, alegre, bonita y amable, ofrece al cliente caldos de reconocida reputación y se ha esmerado en dotarse de una decoración cálida y acogedora, aunque algo pasada de rosca en detalles "superferolíticos". Es el más llamativo, para mí, la presencia de tres lápida alineadas en la parte frontal de la barra que, a modo de triptico, llevan grabada esta sentencia, atribuida a Avicena: El vino es el amigo del sabio y el enemigo del borracho / Es amargo y útil como el consejo del filósofo / Está permitido a la gente y prohibido a los imbéciles / Empuja al estúpido hacia las tinieblas y guía al sabio hacia Dios. Me inquieta la última parte del prontuario: no recuerdo haber sido empujado hacia las tinieblas ni siquiera muy ahito de morapio, pero tampoco soy capaz de guardar desde que tengo uso de razón ningún impulso dirigido a la divinidad y provocado ni tan siquiera por los más excelsos mostos nacionales o foráneos. Ni estúpido, ni muchísimo menos sabio, estoy condenado para siempre a la más negra mediocridad.

Thursday, January 15, 2009

Campañas y homenaje


Al parecer la cosa empezó en Londres y ya ha llegado a Barcelona. Ateos y agnósticos de la variedad jocunda y divertida insertan publicidad en lugares y servicios públicos con la proclama "Dios no existe". Bueno, en los autobuses de Barcelona, según muestran las imágenes de la televisión, el texto, seguramente debido al descrédito posmoderno que hoy sufren los enunciados absolutos y al prestigio lamentablemente creciente de la corrección política, es más "cauto": "probablemente, Dios no existe". Cabe reprocharles a estos amigos, además de la cautela, la falta de originalidad. Desde hace muchos años, hay una campaña publicitaria de una marca de cerveza, que fue tomando distintas variantes, todas ellas relativizadoras. Recuerdo que la primera de ellas mostraba una una imagen de Shakespeare con una voz en "off" que decía: "probablemente el mejor escritor de todos los tiempos", y añadía enfatizando: "...probablemente...". Despues, mostraba una imagen del botellín de cerveza con su logotipo y repetía: "probablemente la mejor cerveza del mundo", añadiendo, por supuesto, el "probablemente" enfático. Al día siguiente, la imagen era de Mozart, con el texto que es ocioso reproducir, y así sucesivamente. Aquellos "probablemente" tenían gracia, ingenio y eficacia vendedora. El referido a la existencia de Dios, se la coge con papel de fumar, si se me permite la grosera expresión. Pero bienvenida sea la iniciativa. Por cierto, que la pronta respuesta de los creyentes no muestra vacilación alguna y se expresa con la contundencia de la fe militante, como no podía ser de otro modo.
A propósito de este entretenido juego de tiempos de crisis, debo reivindicar la paternidad anónima de la iniciativa para un desconocido vecino o transeúnte de París que, en el mes de septiembre pasado, con ocasión de la visita de Ratzinger a la ciudad, y valiéndose de un humilde rotulador negro, escribió este dístico memorable: "Dieu n'existe pas, merde au Pape" sobre un enorme cartel publicitario de una gigantesca red de supermercados, adherido a una pared de un pasillo de la estación de metro de Nation. Brindo por tí, camarada.

Monday, October 27, 2008

Die Walküre (versión concierto) en Coruña


Dando continuidad al proyecto de la Orquesta Sinfónica de Galicia de representar las cuatro partes de la tetralogía wagneriana, que se inició el año pasado con Das Rheingold, este último sábado de octubre se ofreció al público del Palacio de la Ópera una espléndida versión de concierto de Die Walküre , en la que la formación que dirige Victor Pablo Pérez exhibió con brillantez toda la monumentalidad propia de las partituras del teutón. A la misma altura estuvieron, en su conjunto, las exigentísimas partes vocales, con muy especial mención de las tres voces femeninas principales y de la que dió cuerpo al oscuro Hunding. En efecto, la rusa Elena Zaremba expresó con timbre y tono perfectos todos los matices de astucia, frialdad, vindicación y crueldad que Fricka necesita, la bella germano-oriental Anja Kampe hizo una Sieglinde delicada y firme, tierna y robusta, austera y sensible, y la norteamericana Jennifer Wilson asumió el rol protagonista con fuerza y solvencia. Por su parte, el coreano Attila Jung nos conmocionó con su Hunding imponente y tremendo. El hiperbóreo Juha Uustalo expresó con la grandeza necesaria las sutilezas y retorcimientos de Wotan y, por último, Simon O'Neil se mantuvo correcto, acertado y voluntarioso, aunque tal vez un tanto ahogado. Como bien señala Arturo Reverter en notas al programa de mano, el comprometido papel de Siegmund no tiene las exigencias heróicas de otros personajes wagnerianos, pero se suele encomendar actualmente a tenores en exceso líricos, cuando precisa de otra encarnadura vocal algo más robusta.
Confieso que es sólo la tercera vez que escucho a Wagner en un teatro, "en vivo y en directo", presencialmente. Hasta ahora casi me había contentado con grabaciones enlatadas en vinilo, CD o, en el mejor de los casos, en DVD. Y no es que de esta tercera vez me haya hecho "wagneriano converso" (algunos wagnerianos tienen algo de secta religiosa), pero sí mucho más cálidamente entusiasta (hasta ahora venía siendo sólo tibiamente entusiasta del maestro indiscutible). Esa elevación de la temperatura me lleva a plantear esta temeraria metáfora: en la historia de la ópera hay una sobresaliente nómina de autores con rango heróico (monteverdianos, barrocos, belcantistas, prerrománticos, romántico-verdianos, veristas, "post-istas", etc), pero sólo una divina trinidad: la constituida por Mozart, Wagner y la feliz fusión de ambos conocida en el mundo como Richard Strauss. Que los cristianos me disculpen la irreverente alusión al más arcano de sus misterios. Sabrán hacerlo tanto mejor si consideran que proviene de un ateo militante e irrecuperable.
Dedico con todo mi afecto esta entrada insolvente a mis wagnerianos de cabecera, Dominique y Darío

Monday, October 20, 2008

Vicky Cristina Barcelona


Los muy escasos lectores de esta bitácora saben de mi relación cambiante con la filmografía de Woody Allen, que últimamente tendía a estabilizarse en positivo. Su última película, íntegramente rodada en España, no llega a desequilibrar la tendencia, pero tampoco contribuye demasiado a reforzarla. Sólo un reproche le hago, pero es un reproche de enjundia. Siendo quien es Woody Allen, de ninguna manera puede permitirse a sí mismo transitar peligrosamente, durante los cien minutos de metraje, por los bordes de la cursilería. Y tan peligrosamente transita que no faltan las ocasiones en que cae preso de patas en ella. Son las caídas que hacen poco menos que cargantes los personajes del pintor Juan Antonio y de su papá el poeta, o que banalizan hasta la estupidez las figuras de los anodinos maridos Dough y Mark Nash. Están, por el contrario, muy bien tratadas las tres mujeres principales, aunque casi tan maltratada como su marido la repipi Jenny Nash, interpretada por Patricia Clarkson.
Como avilesino amante de mi ciudad, me fastidió la falta de delicadeza de trasladar a Oviedo el precioso conjunto urbano que forman las calles de San Francisco y Galiana con la plaza de Domingo Álvarez Acebal entre ambas. Alcaldesa, proteste usted.
Espléndido el trabajo de las tres protagonistas femeninas, con especialísima mención del de Penélope Cruz, la apasionada, neurótica, genialoide y racial Maria Elena, aunque para nada desmerezcan el de Scarlett Johansson, la mercurial Cristina (papel más agradecido que sus anteriores de Lost in translation y Match Point), ni el de Rebecca Hall (tanto más guapa cuanto más recuerda a Ariadna Gil), la desconcertada Vicky. Una lástima que la gelatina del personaje no permita a Javier Bardem estar a su altura habitual. Por parecida razón, tampoco puede hacer lucimientos Kevin Dunn como Mark Nash y Chris Messina como Doug.
Por lo demás, no es necesario ser francés para reconocer y admirar la maestría de Allen, presente y distinguible en cualquiera de sus creaciones, incluida ésta. Hay quien opina que sobra o estorba la voz en off del narrador; yo creo que forma parte de las habilidades irónicas con sello "Woody" y para nada perjudica la primacía de la imagen propia del género. A otros la película les pareció "inverosímil" o "aburrida". Con todo mi respeto para tan legítimas valoraciones, me parece que no merece la pena comentarlas.

Sunday, October 05, 2008

La llamada de las tres de la mañana. Paul Krugman


Son las tres de la mañana, pocos meses antes de 2009, y suena el teléfono en la Casa Blanca. Varios fondos de inversión libre de gran tamaño están a punto de quebrar, y es muy probable que se haga el caos cuando abran los mercados. ¿A quién confiaría usted esta llamada?

No estoy siendo melodramático. El plan de rescate rechazado ayer es mucho mejor que la propuesta inicial de Paulson –suficiente, en todo caso, para darlo por bueno. Pero no es lo que actualmente se entiende por un buen plan, y no acabaría con la crisis. Lo más probable es que el próximo presidente haya de habérselas con algunas emergencias financieras serias.

Entonces: ¿Qué sabemos sobre las aptitudes de los dos hombres que, con toda probabilidad, habrán de recoger esta llamada? Pues bien, Barack Obama parece bien informado y consciente sobre asuntos económicos y financieros. John McCain, por su parte, me asusta.

A propósito de Mr. Obama, es una lástima que no haya mostrado un mayor liderazgo en el debate sobre el proyecto de ley de rescate, eligiendo, en cambio, dejar la decisión en manos de los congresistas demócratas, especialmente Chris Dodd y Barney Frank. Pero tanto Obama como los congresistas demócratas cuentan con consejeros muy conocedores de la cuestión, con gestores expertos en el manejo de crisis y siempre disponibles como Paul Volcker y Robert Rubin.

Luego está el temible Mr. McCain, más temible ahora que pocas semanas atrás.

Sabemos desde hace tiempo, por supuesto, que Mr. McCain no sabe mucho de economía –él mismo lo ha dicho, aunque ahora lo desmienta. Eso no sería mucho problema si tuviese buen gusto al elegir consejeros, pero no lo tiene.

Recordemos que su principal mentor financiero es Phil Gramm, el “archidesregulador”, que tuvo especial cuidado en sus tiempos senatoriales en evitar la supervisión de las operaciones financieras “derivadas” (los instrumentos mismos que provocaron la caída de Lehman y A. I. G., y llevo a los mercados de crédito al borde del colapso. Mr. Gramm no ha tenido papel oficial en la campaña de McCain desde que definió a América como una “nación de quejicas”, pero aún se le considera un probable candidato a la Secretaría del Tesoro.

Y el último año, cuando la campaña de McCain anunciaba “una impresionante colección de economistas, profesores y eminentes líderes políticos conservadores” para asesorarle en su política económica, ¿quén era la estrella principal? Kevin Hassett, coautor de “Down 36.000”. Baste con lo dicho.

Ahora bien, en buena medida la pobre calidad de los consejeros de MCCain refleja el harapiento estado intelectual de su partido ¿Ha habido jamás una propuesta económica más patética que la sugerencia de House Republicans de que intentemos resolver la crisis financiera eliminando los impuestos sobre los rendimientos del capital? (las instituciones financieras con problemas, por definición, no tienen rendimientos del capital para gravar).

Pero incluso el presidente Bush, en el crepúsculo de su administración, se ha vuelto una persona relativamente sensible al tomar decisiones políticas. No soy un fan de Mr. Paulson, pero le lleva una gran ventaja a su predecesor. A este respecto, uno tiene la sospecha de que una administración McCain podría hacernos añorar la competencia de la era Bush.

No obstante, la revelación real de las últimas semanas es lo erráticas que son las visiones de McCain sobre economía. En un momento dado, parece tener opiniones muy seguras, pero pocos días después se desmarca en una dirección completamente distinta.

Así, el 15 de septiembre declara, por decimoctava vez, como mínimo, en este año, que “los fundamentos de nuestra economía son fuertes” Esto fue la víspera de que Lehman entrase en bancarrota y Merryl and Lynch fuese intervenida, y la crisis financiera alcanzase un nuevo y aún más peligroso peldaño.

Pero tres días más tarde declaraba que los mercados financieros americanos se habían convertido en un casino, y decía que él habría cesado a la cúpula de la Comisión de Seguridad y Cambios –lo que, por descontado, no figura entre las competencias del presidente.

Y luego encontró un nuevo equipo de villanos –Fannie Mae y Freddie Mac, los prestamistas patrocinados por el gobierno (con independencia de algunos escándalos reales en Fannie y Freddie, éstos desempeñaron muy escaso papel en el origen de la crisis: la mayor parte de las malas operaciones de crédito proceden de los empréstitos privados). Y, de manera moralista, acusa a otros políticos, Mr. Obama incluido, de estar bajo la influencia financiera de Fannie y Freddie: resulta que una firma de la que es titular su propio jefe de campaña estuvo siendo financiada por Freddie hasta el último mes.

Luego Mr. Paulson ve rechazado su plan, y Mr. MaCain interviene vehementemente en el debate. Pero admite varios días después de ser rechazado el plan Paulson, de sólo tres páginas, que no lo había leído.

Pues bien: creo que tienen ustedes el retrato.

La economía moderna se ha vuelto un lugar peligroso – y no es la clase de peligro que se pueda afrontar hablando recio y denunciando malhechores. ¿Tiene McCain el juicio y el temperamento para afrontar esa parte del empleo a que aspira?




Nota: el original inglés de este artículo se publicó el 29 de septiembre de 2008 en el New York Times. Me pareció interesante hacer esta pobre traducción. Pido perdón por las faltas.

Sunday, August 10, 2008

Otra muestra para Deh vieni non tardar...


No está nada mal la Susanna de la sueca Miah Persson, que tampoco desmerece en imagen, porte y credibilidad. Su Fiordiligi es, sin embargo, mucho menos convincente. Juzguen ustedes mismos.

Saturday, August 09, 2008

Giunse alfin il momento...Deh vieni non tardar


Una de las mas bellas arias de amor, si no la más bella, de la historia de la ópera. Cantada, además, con la vindicativa intención de que el celoso Figaro, persuadido de que Susanna la dirige al Conde su señor, purgue su pecado de desconfianza. La canta aquí Diana Damrau, destacadísima teutona de la comprometida cuerda de las sopranos "coloratura" y famosa por sus interpretaciones como Reina de la Noche. Véase que también sabe hacer Susannas de excepción y que cuenta con muchos otros méritos acústicos y visuales.

Monday, June 16, 2008

Pequeño homenaje a Lorraine Hunt-Lieberson

El homenaje está en YouTube. Me he limitado a trasladarlo aquí, para deleite de amigos y conocidos. Lux perpetua luceat ei.

Sunday, June 15, 2008

Recital de Waltraud Meier


La muy esperada actuación de la gran mezzo wagneriana no defraudó a casi nadie y entusiasmó a muchísimos, entre los que se cuenta este humilde servidor de ustedes. El programa ayudaba notablemente a este logro, ya que unía la calidad y belleza de los Lieder elegidos con su popularidad entre los aficionados. El aroma delicado, ligero o intimista de los Lieder de Schubert Wehmut, Die Forelle, Gretchen am Spinnrad y Nachtstück parece, a primera vista, no compadecerse demasiado bien con el torrente vocal de la brillante Venus o la explosiva Kundry con que nos encandila Waltraud Meier. Sin embargo, y en el tramo schubertiano, la wurzburguesa superó con esplendidez las diferencias estilísticas con su repertorio habitual y nos regaló una percepción muy distinta a la que acostumbramos sentir con los intérpretes habituales del maestro vienés. Fue, paradójicamente, en el de acento más trágico (Der Elrkönig), en el que se me antojó observar cierta inadecuación entre las distintas voces que intervienen en el relato, sorprendentemente mejor expresadas en la angustia del niño que en la seducción alucinada del rey de los elfos o en la desarmada protección del padre jinete. Y en esto llegó Richard Strauss. En su entera y verdadera salsa, desplegó Meier toda su inmensa capacidad de seducción, tanto en la primera parte (Cäcilie, Winterwehe, Wie sollten wir geheim sie halten, Morgen, Befreit, Zueignung) como en la segunda, íntegramente dedicada a los Vier letzte Lieder: la explosión vocal en la sílaba send de la palabra tausendfach del último verso del hessiano Beim Schlafengehen, que sigue sin transición ni solución de continuidad a la suave, ensoñada, modulada y bellísima cantilena de und die Seele unbewacht..., dejó sin respiración al público del Rosalía de Castro.
Tres propinas: Urlicht, el Lied de Mahler del ciclo Das Knaben Wunderhorn, que el autor incorporó más tarde como cuarto movimiento de su segunda sinfonía; Wie rafft ich mich auf in der Nacht, el Lied del opus 32, nº 1, de Brahms, sobre versos de Von Platen; y el jocoso Abschied (Despedida), de los Mörike Lieder de Hugo Wolf, con el que se despidió del entregado respetable.

Wednesday, June 11, 2008

Mary-Ellen Nesi - Mezzo Soprano | Μαίρη-Έλεν Νέζη - Mezzo Soprano


Mary-Ellen Nesi - Mezzo Soprano | Μαίρη-Έλεν Νέζη - Mezzo Soprano

Intento que se pueda oír aquí. Lo dudo. Ayer hizo un Rodrigo espléndido y me gustaría hacerle este homenaje. El enlace lleva a la web oficial de la artista y, desde allí, se pueden escuchar tres de sus creaciones: para este viaje no se necesitan las alforjas de mi bitácora.

Wednesday, June 04, 2008

Laia Falcón bis

Nuestra heroína también canta a Händel. Un recital completo, con las nueve arias alemanas, desde el HWV 202 al HWV 210, ambos inclusive. Tal vez por el tamaño de estos registros, el aparataje de este servidor llamado "blogger" parece no permitirme subir ninguno de ellos. Una lástima. De todas maneras es muy fácil encontrarlos con cualquier buscador, Google sin ir más lejos simplemente utilizando como criterio de búsqueda el nombre de la soprano. Cada vez me asombra más su coraje y admiro con mejor fundamento su capacidad de publicitarse. Sus dotes vocales son las de una soprano ligera (con vocación y pujos de lírica), de no mucho volumen, pero su genio interpretativo (actoral) es infinito: va de pizpireta a trágica con versatilidad de maestra de las tablas. Con todo, debo repetir que lo que más me gusta de ella es su portentosa habilidad para ser ubicua en la red, hacer autopromoción inteligente y tocar un repertorio de palos que van desde las recetas de mojo picón (heredadas de su abuelo) hasta los virtuosismos en ciencias de la comunicación.

Monday, June 02, 2008

Laia Falcon


Me doy licencia para retomar mi desatendida bitácora con una bagatela inocente de internauta ocioso. Descubrí a esta ilustre dama de la comunicación y del canto navegando con la brújula averiada por el proceloso mar de las huevas líricas. Con el mayor de los respetos y una dosis no escasa de admiración, digo, en primer lugar, que esta heroína tiene voz de gata preñada -y quizás deba añadir que me encantan las mininas y más aún las gestantes. Tiene voz de gata preñada, canta bien y se le escucha con deleite. Su registro grave es bastante estrechito y sus agudos no van muy allá, pero sigue cantando bien y se le sigue escuchando con deleite. Su repertorio abarca Mozart, Spohr, Schubert, Falla, Serrano, Turina, Gounod, Grieg y Weil, entre otros y con ninguno sale mal librada. Desde su página se puede acceder a todas estas calas. También nos podemos enterar de la fecha y el lugar señalados para la lectura de su tesis doctoral. En suma, que además de cantar bien y compendiar en si misma todo un tratado de autoestima, merece los elogios de determinada prensa especializada, a la que jamás osará contradecir este su seguro servidor cuyas deterioradas hormonas de viejo verde no son insensibles a los encantos de esta mujer con nombre que le hace justicia ("la que bien habla") y apellido de feminista señera (o de soprano epónima de determinada modalidad de la voz sopranil, que no es precisamente la suya propia).

Wednesday, February 13, 2008

Adversus Weber: Publicidad y Contrarreforma


La conferencia episcopal española y la iglesia católica en general pueden darse por muy satisfechas: no sólo se les tolera campar por sus respetos (por sus irrespetos, debeberíamos decir) sino que gozan del favor de los creativos publicitarios cuando éstos ponen en solfa las supuestas virtudes industriosas y comerciales -capitalistas- de la llamada ética protestante. Me explico. Un reciente anuncio televisivo, que tiene su gracia, nos presenta a un joven y audaz propietario de restaurante moderno que, armado de cuadernillo y lápiz, se acerca a la mesa de un cliente con cara de panoli connaisseur y, muy untuoso, le recita: "Sublimación de huevo semicrudo, en deconstrucción de pomme de terre, regada con zumo de oliva arbequina". En la imagen siguiente, el mismo joven audaz, acompañado de su ayudante, destapa una tortilla de patatas, bastante descolorida y un tanto escuálida, mientras el fámulo vierte un vino dudoso sobre la copa del asombrado cliente. La moraleja no se hace esperar: no necesitas recurrir esto para hacerte rico, juega con el cupón de la ONCE. O sea: el azar frente al ingenio; la divina providencia contra el esfuerzo; la suerte sobre la "virtud". (Por favor, que nadie me replique que la conducta que se afea en favor de la fortuna es la de un pequeño estafador: ¿qué negociante no lo es en mayor o menor medida?). Creíamos que los valores luteranos y calvinistas del esfuerzo individual y la bondad de la riqueza a su través estaban muy bien asentados en nuestras occidentales democracias productivas. Ya vemos que no es así. Felicidades, Ratzinger. Congratulaciones, Rouco. Jueguen al cupón sus eminencias. Quizás así puedan autofinanciarse y liberarse del opresor yugo zapateril sin necesidad de que el muchacho pierda las elecciones.

Sunday, January 27, 2008

Expiación


Mi primera entrada, bastante tardía, del año 2008, vuelve a ser una reseña cinematográfica y de nuevo recaigo en el joven director británico Joe Wright, ya comentado en esta bitácora a propósito de su versión de Orgullo y prejucio. Otra novela, no tan distante de la de Jane Austen, a pesar de los casi doscientos años que median entre la publicación de Pride and Prejudice y la de Atonement, y de los muy distintos modos de afrontar un relato y sumergirse en un ambiente que separan a Austen de McEwan, inspira la brillante labor creativa de este londinense que hubo de sufrir en su infancia la pedagogía supuestamente especializada que se destina a los niños disléxicos.
Alguien dijo, y con razón, que cualquier película que supere los noventa minutos de metraje tiene ya de entrada muy severas dificultades no sólo para lograr el favor del público sino también para alcanzar la excelencia en la calidad. A esta de Joe Wright para nada le estorban sus ciento treinta minutos en los que que en ningún momento se cansa o aturde al espectador y nunca se pierde o sobra un solo compás de un ritmo narrativo ajustadísimo, preciso y precioso. Tampoco hay un solo exceso de emotividad gratuita y la tensión dramática se sostiene con sobriedad, contención y eficacia muy poco frecuentes. Igual que en su precedente, Orgullo y prejuicio, la dirección de actores es magistral, dicho sea sin la menor merma del talento individual de cada uno de ellos. Especialmente llamativa la aportación de esa niña de pelo de panocha que se llama Saoirse Ronan y encarna a Briony Tallis en el momento en que perpetra su caprichosa vileza, pero también impresionan el sobrio James McAvoy como Robbie Turner, el héroe protagonista; la bellísima Keira Knightley como pasional Cecilia Tallis y la inolvidable veterana Vanessa Redgrave como Briony Tallis, anciana y apopléjica, definitivamente expiada. Igualmente brillantes están los comprimarios Juno Temple (la peligrosa pelirroja Lola Quincey), los niños Charlie y Felix von Simson (los inquietos gemelos Jackson y Pierrot Quincey), Benedict Comberbatch (que sabe dar el justo toque de repelencia al magnate chocolatero Paul Marshall) y, sobre todo, Brenda Blethyn (Grace Turner, la ama de llaves, madre del héroe protagonista).
Un solo "pero" cascarrabias, quisquilloso y muy probablemente injusto y equivocado: Evidentemente enamorado de la pintura, Joe Wright nos da un recital algo obvio de recomposiciones de lienzos célebres que van desde el cinquecento y la escuela holandesa a los impresionistas y los prerrafaelitas, que no deja de agradecerse, aunque pudiera ser prescindible. El dúo de Rodolfo y Mimi del primer acto de La Bohème puccinesca, a volumen variable, ilustra adecuadamente los sucesivos ensayos epistolares fallidos de Robbie Turner, el último de los cuales fraguará su dicha momentánea y su tragedia ulterior.

Friday, November 30, 2007

Claudicación



El diario EL PAÍS publicaba ayer en su primera página el siguiente titular: "El PSOE descarta de su programa electoral las propuestas más molestas para la Iglesia". Y añadía: "Los socialistas excluyen planes sobre aborto, eutanasia o acuerdos con el Vaticano". Fastidia comprobar que ZP y sus consejeros áulicos sigan poniendo tanto empeño en disuadir a sus votantes más esforzados, incluídos los que, convencidos de la utilidad de apoyarles, jamás nos sumaremos a la legión de abstencionistas displicentes y exquisitos, olvidadizos de que una excelente forma de facilitar la llegada de los bárbaros es desentenderse de las urnas.

Una mezcla de desazón irritada y desconcierto lastimero es lo que me provoca a escribir este desahogo. Es muy fastidioso observar una vez más cómo el afán de no asustar (¿a quién o a quiénes?) y la incontrastada hipótesis de que una timorata "prudencia" atrae, o al menos no espanta, el favor de los tibios y los dubitativos, prima sobre la razón, el sentido común y la dignidad de electores y elegibles. ¿Qué más necesitan hacer la Conferencia episcopal española y la Iglesia católica en su universal conjunto para convencer a nuestros resignados y claudicantes socialistas de que jamás contaran con su sacrosanto beneplácito y sí con su animadversión perpetua?

Aunque formalmenta parezca contradecir mis reiteradas profesiones de ateismo, ganas me entran de ciscarme en todos los dioses y en todas las patrias, conceptos ambos que, no por su condición de entelequias, dejan de ser los gérmenes y agentes más activos de cuantos desastres asuelan a la humanidad, y también las barreras más infranqueables para cualquier idea de progreso y mejora del mundo que habitamos.

P.S. La postura genuflexa y osculatoria del ex-alcalde de La Coruña ante Ratzinger, por estar practicada sobre una escalinata, obliga a un respingo traseril muy propiciatorio y oferente, que ilustra a la perfección la vergonzosa actitud del socialismo español ante la curia.

Sunday, November 11, 2007

Apoteosis de la reina virgen

Antes que nada, debe decirse que la última entrega del pakistaní Shekar Kapur sobre su adorada ElizabethTudor posee una gran belleza de imágenes, entretiene y se deja ver con facilidad que se agradece. Como todo el mundo, tengo mitos personales que me son muy caros y respeto el derecho de los demás a cultivar los suyos en público y en privado. Ahora bien: quien siendo artista se dedica a exaltarlos corre un riesgo cierto de provocar en su público hartazgo, incomodidad o fastidio. Sin menoscabo alguno de la figura histórica de la muy gloriosa hija de Henry VIII, el uxoricida en serie, se puede y se debe retratar a la estadista y mostrar su época con algo más de decoro y de pudor. Líbrenme los dioses lares e incluso los penates de reclamar objetividad al creador, que es muy libre de utilizar los datos históricos como mejor convenga a su propósito estético y de pasarse por las horcas caudinas el rigor y la mesura. Ahora bien: los fervorines patrióticos pueden, en este sentido, hacer tanto daño o más que las pretensiones cientifistas y objetivistas. Retratar a la inclemente Elizabeth como campeona de lo que cien años más tarde un tal Spinoza dio en llamar libertad de conciencia, rebajar ocasionalmente su talla a la de una despechada por amor, presentar al corsario Raleigh como un aventurero romántico, al urdidor Walsingham con su rostro familiar más tierno, a Felipe II de Habsburgo como un tarado epileptoide, prematuramente aficionado al vudú, y a María Estuardo en clave de culebrón escocés es algo mucho más grave que un error de perspectiva histórica: se trata de un patinazo estético que rompe cualquier osamenta de drama y mancha de cursilería el guión mejor trabajado (que no es el caso del que firman William Nicholson y Michael Hirst). El conflicto entre Inglaterra y España en las postrimerías del siglo XVI no es exactamente el de la tolerancia religiosa frente al oscurantismo inquisitorial y fundamentalista, sino el que libran dos potencias por una hegemonía política imperial (no sólo europea) y un dominio marítimo (comercial y militar). Pero podría incluso admitirse que Kapur prescindiese de esta consideración con tal de que no desbarrase por los pantanosos terrenos del patriotismo sentimental y la veneración de los héroes (perdón, heroínas). Por cierto (y como excurso): ese tipo de patriotismo entusiasta, mitómano y de "por mi país, con razón o sin ella" es el que a Mariano Rajoy y gran parte del PP les gustaría que compartiésemos todos los españoles (también los descolonizados como Shakhar Kapur, que suelen ser los más conspicuos). Los actores, estupendos todos, incluido el pobre Jordi Mollà, a quien se le hace cargar con el fardo de un Felipe II no sólo absolutamente inverosímil, sino irremediablemente banal. Acostumbrada ya a interpretar a la joven reina Tudor, Cate Blanchat hace encaje de bollillos con la Elizabeth madura y triunfante. Geoffrey Rush hace un Walsingham muy sobrio, Cliven Owen se luce como Raleigh guaperas y descolocado y Samantha Marton encarna una María Estuarda sin chicha, pero eso no es culpa suya sino de quien diseñó el personaje.

Sunday, October 14, 2007

HORTELA MOURISCA letra (Amália Rodrigues) ♫



HORTELA MOURISCA letra (Amália Rodrigues) ♫:

























"Vem o sol de agosto, vou dormir no prado,
Tudo lá é de gosto, sem ferro de arado
A cama está feita de hortelâ mourisca
E a macela espreita com graça e belisca

Hortelã mourisca por entre a macela,
Vem lavar teu rosto no orvalho dela!
Hortelã mourisca pela madrugada,
Beijarei teus olhos, rosa perfumada!

Sob um mar de estrelas de flor de macela,
Não tenho fronteiras, não tenho janelas!
Tenho a minha amada, cotovia arisca,
Toda perfumada de hortelã mourisca!"

Cantaba Amalia Rodrigues en sus últimos años esta preciosa cantiga popular, que ahora nos hacen disfrutar Mafalda Arnauth o Maria Ana Bobone. Gocémosla.

Los milagros de Attali


Hace algunas semanas envié a varios amigos la traducción de un artículo de Jacques Attali sobre el futuro de la ópera, porque me pareció entonces y me sigue pareciendo ahora que contenía sugerencias e ideas admonitorias y estimulantes para todos los que amamos esa expresión artística. Uno de estos amigos me advirtió sobre las discutibles virtudes del Attali economista y político, con independencia de las que pueda tener el Attali operófilo. Y me acompañaba otro artículo de Jean Gadrey, publicado en Le Monde y titulado Les objectifs "insoutenables" de la commission Attali, en el que lúcidamente se critican las muy "optimistas" y triunfales propuestas de desarrollo del notable y versátil consejero áulico de sucesivos ocupantes del Palacio del Elíseo. Le respondí a a este sabio amigo con una breve glosa, de la que hizo inmerecido elogio, animándome a publicarla en esta bitácora. Obediente y halagado, paso a reproducirla con vanidad estúpida, aunque no exenta de rubor pudibundo. Hela aquí:
"De la lectura del artículo de Jean Gadrey se desprende que, en su nueva tarea consejeril, Attali sigue haciendo alarde de una curiosa y tramposa manera de "razonar": partiendo de una premisa falsa, pero aparentemente obvia (axiomática) llega, en triple salto mortal, a unas conclusiones que combinan la brillantez de la utopía posible con la fascinación de los juegos malabares. Como cuando explicaba que democracia y mercado son logros históricos que van indisolublemente unidos, como gemelos siameses, y que de ninguna manera resulta posible (ni deseable) una intervención quirúrgica que los separe. Sólo hay que practicar una serie de correcciones redistributivas y socialmente productivas a los desajustes del mercado para que, lograda la erradicación de las injusticias sociales que eventualmente provocan, alcancemos la perfección democrática, mercantil y universalmente próspera que nos hará felices y solidarios a todos. Ahora nos predica que debemos partir de que desarrollo económico, social y humano es sinónimo de crecimiento del PIB, que a su vez es compatible en términos absolutos con el desarrollo sostenible y el cuidadoso respeto del entorno. ¡Olé la gracia!"

Friday, July 27, 2007

Acordes y desacuerdos (2001)


Discúlpeseme la autocita. Decía yo, a propósito de Celebrity: “Tengo con las películas de Woody Allen una relación cambiante, que va tomando visos de cíclica.” Y concluía: “Esperemos que en un futuro próximo el ciclo se cierre con otra serie de humoradas de esas que nadie, o casi nadie, sabe hacer como Woody.” Afortunadamente, sólo un año después de haber escrito estas líneas, me siento reconfortado: parece que un nuevo ciclo glorioso se inicia con Acordes y desacuerdos. Adoptando la impecable forma de serio reportaje sobre la figura de un olvidado mito del Jazz, elabora Woody otra de sus divertidísimas y profundas genialidades, de esas que me hacen disfrutar hasta la rabadilla. La disparatada historia (¿apócrifa?) del guitarrista Edmann Ray, adobada con brillantes testimonios de connaisseurs diversos, es una preciosa novela ejemplar tan divertida como escasamente edificante, tan sentimental como cínica y perdularia, tan risible como patética. Si el personaje no hubiera existido, habría que inventarlo y, más ciertamente que nunca, el relato “se non é vero, é ben, benisimamente ben, trovato”. Tan bien que me obliga a perdonarle a Woody su anterior desliz y su actual interpretación de sí mismo sin ahorrarse tics ni visajes. Fascinante Uma Thurmann con su sofisticado personaje y con el voluntario, a todas luces, homenaje que tributa a Marlene Dietrich. Impresionante la actriz que interpreta a la mudita, única mujer capaz de enamorar al pobre desalmado Ray torturado por el fantasma del metafísicamente insuperable number one, Dyango Reinhardt. Y excelentemente histriónico, como no podía ser menos, Sean Penn, dando vida al personaje protagonista. La banda sonora es otra maravilla: podría justificar ella sola la visión de esta película, tan sobrada de méritos estrictamente cinematográficos.

Retrato del artista en 1956 (2001)


Este volumen, editado por Lumen en 1991, recoge tres distintos trabajos de Gil de Biedma, que tienen perfecta continuidad temporal, aunque no temática. La primera parte, titulada Las islas de Circe, muestra los días de estancia del autor en Filipinas, previa escala en Roma, antecedida de noche barcelonesa bastante borrascosa. La segunda es exactamente lo que su título indica, esto es, un Informe sobre la administración general en Filipinas, referido a la empresa tabacalera, en la que la familia Gil de Biedma tenía importantes intereses y participaciones. La tercera, Regreso a Ítaca, reproduce los meses veraniegos, de enfermedad y convalecencia, cuya relación dio lugar a lo que en su día se publicó como Retrato del artista seriamente enfermo.

Admirador rendido de la poesía de Gil de Biedma, me dejé ahora fascinar por su prosa elegante y desvergonzada, limpia, tersa y golfa, maldita y, pese al poeta mismo, sentimental. La saludable impudicia con que Gil de Biedma rememora sus días romanos y filipinos, incluye lances de amor y sexo, reflexiones políticas, semblanzas personales, inmersiones en ambientes y hasta bajadas a los infiernos.

La segunda parte es la prueba palpable de que se pueden exhibir excelentes maneras literarias incluso en una tarea burocrática. El informe es todo lo contrario del que redactaría un tecnócrata al uso. Propone reformas, aconseja reajustes, analiza políticas empresariales y no pierde jamás el equilibrio y el rigor, pero será labor ociosa la búsqueda de latiguillos economicistas o retruécanos leguleyos: la prosa fluye ligera, absolutamente libre de pesantez oficiosa.

De regreso a Ítaca narra el subsiguiente verano barcelonés, que pronto se hará vallisoletano por mor de la tuberculosis. Las descripciones de la casa y los lugares de Las Navas del Marqués son realmente antológicas. Nuevamente en Barcelona, entramos de lleno en los dominios culturales, políticos y etílicos de aquella generación excesiva de la que formaron parte, junto con Gil de Biedma, Carlos Barral, Gabriel Ferrater, Juan Goytisolo y tantas otras lumbreras que ardieron en su propio fuego. No podré saber jamás si el indisimulado menosprecio de nuestro autor por otro de los Goytisolo, José Agustín, fue justo o injusto. Sí quedo enterado de que el transmigrador Père de Trennes de la Carajicomedia de Goytisolo tuvo existencia real en carne y hueso mortales.

Cuando alguien dotado de ingénito buen gusto es, además, rico de familia y desborda talento e inteligencia, da a la posteridad breviarios tan exquisitos, divertidos y profundos como el que acabamos de comentar.